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EL FIN DE LA
PROPIEDAD
Los especialistas en robótica e inteligencia
artificial vaticinan que las máquinas destruirán,
en menos de cien años, el sentido de la propiedad.
Para llegar a semejante conclusión llevan a cabo el
siguiente razonamiento: en el futuro todas las industrias
se verán sometidas a una despiadada competitividad.
Debido a ello, prácticamente toda la producción
será llevada a cabo por maquinas. En esas industrias,
obligadas a abaratar costes hasta el límite de lo posible,
la propiedad será un precio añadido e insoportable.
Lo ideal será que no tengan propietarios o que sus
propietarios aspiren a muy leves beneficios. Ser propietario
no será interesante, ni siquiera será viable.
También dicen que ahora mismo los ordenadores tienen
el cerebro de un insecto, pero dentro de diez años
ya tendrán el de un ratón, dentro de veinte
el de un hombre, y dentro de cincuenta el de un dios.
Dentro de un siglo, un solo ordenador podrá albergar
en su inmensa inteligencia todo el saber de la humanidad.
Podrá además procesarlo y seleccionar, según
el criterio infalible que le dará su gran mente (¿ese
Gran Hermano?) tendrá el poder de resucitar a seres
cuya memoria haya quedado depositada en él. Por ejemplo,
a partir de las obras de un filósofo y de las imágenes
que hayan quedado de él, ese Gran Hermano podría
materializar literalmente a ese ser, obligándolo a
regresar a la vida.
El lector se preguntará si esto es una fábula
o una pesadilla. Bien, son las dos cosas a la vez- Porque
aquí no se está hablando de una materialización
virtual, se está hablando de una materialización
real.
El problema, de ser cierto lo que nos cuentan, es que ese
Gran Hermano podrá resucitar a seres profundamente
malignos, de los que ha quedado mucha información visual
y sonora. ¿Habrá que pensar que en el futuro
ni siquiera seremos propietarios de nuestra muerte?

Jesús Ferrero
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