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UNA ILUMINACIÓN
DE BAUDELAIRE
Pocos versos tiene esa contundencia de martillo
profético como los del segundo cuarteto del poema El
enemigo de Baudelaire, y que han de traducirse así
(literal y limpiamente):
HE AQUÍ QUE HE TOCADO EL OTOÑO
DE LAS IDEAS,
Y QUE SERÁN NECESARIOS EL RASTRILLO Y LA PALA
PARA JUNTAR LAS AGUAS QUE QUEDARON INUNDADAS,
DONDE EL AGUA CAVA HOYOS GRANDES COMO TUMBAS.
El concepto "otoño de las ideas"
me parece todo un logro. Creo que es una buena forma de definir
la decadencia, o por lo menos sus comienzos, ya que también
podría hablarse de invierno de las ideas. ¿Estaremos
ahora en él? Probablemente sí. Ahora las ideas
más que enrojecidas (como las hojas en otoño)
parecen incoloras y congeladas.
Hablar de "OTOÑO DE LAS IDEAS" es hablar
de un momento agónico, o que empieza serlo, de un momento
de excesiva madurez y excesivo desaliento. Por eso el poeta
habla de la necesidad de despejar el terreno y cubrir los
hoyos grandes como fosas.
El lector reconocerá que se trata de un mensaje muy
inquietante que ningún traductor debiera traicionar.
Pues bien, el traductor de la edición que yo poseo
traduce "automne des ideés" ("otoño
de las ideas) por "otoño ideal", traicionando
completamente el pensamiento de Baudelaire y transformando
un mensaje definitivo en una estupidez. Baudelaire no se lo
merece. 
Jesús Ferrero
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