|
LA ANOREXIA
En el problema de la anorexia puede haber
un cierto efecto de imitación: las muchachas imitan
la inquietante escualidez de las modelos. No hay que descartarlo.
Pero si es así, habría que preguntarse por qué
en ciertos momentos se "pone de moda" la delgadez
casi cadavérica, y por qué los modistos recurren
a ella. ¿Sólo por que la delgadez es mejor percha?
¿Sólo por eso? Creo que hay un cierto "lolitismo"
en la imagen de la anoréxica, y supone la regresión
a un cuerpo anterior al desarrollo adolescente, un regreso
al cuerpo de la niñez. La anoréxica quiere volver
a la niñez, y lo hace adelgazando, disminuyendo, desapareciendo:
es un extraño viaje hacia atrás.
La escritora Geneviève Brisac ha sabido hacer como
nadie el retrato de una anoréxica, en parte porque
ella misma padeció la enfermedad. Leyendo su novela
La pequeña se advierte que los anoréxicos tienden
a drogarse con su propia hambre, recurriendo a un saber muy
antiguo: el ayuno provoca delirios, el ayuno transporta más
que un narcótico. El anoréxico entra así
en un proceso de narcosis del que le cuesta salir, pues le
conduce a un mundo de sensaciones nuevas que le hacen sentirse
diferente a los demás.
En la novela de Brisac es observable además otro fenómeno:
los padres de la narradora no se dan cuentan de que tienen
una hija sintiente y viviente hasta que la muchacha está
a punto de desaparecer de pura delgadez. De pronto, un día,
se dan cuenta de que la niña es de una delgadez extrema,
y se echan las manos a la cabeza. ¿Estarán los
anoréxicos pidiendo que les miren? En la narración
de Brisac eso parece. La narradora de la historia empieza
a ser anoréxica en un período en el que sus
padres no la ven, no la observan. Involuntariamente, la niña
decide desaparecer. Empieza a refugiarse en su anorexia como
un autista en su autismo. Deja de comer y empieza a sentir
experiencias parecidas a las que dicen sentir los místicos.
El mundo se empieza a diluir, el cuerpo deja de pesar, el
cuerpo flota. La experiencia se siente no sólo como
una rebelión, también se siente como una elevación.
Todo lo cual para decir que nos hallamos ante un problema
muy complejo, lleno de enrevesadas motivaciones; lo que podríamos
llamar un verdadero laberinto emocional en el que ni es fácil
entrar ni es fácil salir. Más que una enfermedad,
la anorexia es una paradoja mortal. 
Jesús Ferrero
|