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Los libros y los días (16) Una forma de vida (Nothomb)24 Abril 2013

En “Una forma de vida” Amélie Nothomb aborda con bastante acierto el problema del catfish, del enmascaramiento, de la falsificación de identidades, de la mentira…

Como he tenido que padecer a más de un amigo/enemigo que se enmascaraba en la red haciéndose pasar por otro/otra (y como lo sigo padeciendo), el problema me interesa, y no porque me parezca nuevo.

Antes de la llegada de Internet, bastante antes, el catfish se daba con bastante frecuencia a través de correo ordinario, y también en el mundo de los radioaficionados, que formaban una autentica red en movimiento a partir de las nueve de la noche.

El catfish tratado por Nothomb se lleva a cabo a través del correo tradicional, sin pasar por la red, pero es igualmente efectivo, absorbente y deprimente.

Un obeso mórbido se hace pasar por soldado en Irak. El obeso no llega a ocultar su enfermedad, pero falsifica totalmente su vida. Lo que más me interesa de esta clase de personalidades es su tendencia a convertir su vida en una novela (generalmente muy mediocre).

Creo que todos los que utilizan seudónimos en la red están haciendo en cierto modo catfish. Ellos sabrán por qué, y yo también lo sé. Y todos los que hacen catfish están cayendo en la preterición: pretenden ocultar algo que están desvelando escandalosamente, a veces a través del mismo seudónimo, a veces a través de sus mismas palabras.

Dicho lo cual añado que no me molestan los seudónimos: uno se va acostumbrado a este estúpido baile de máscaras, tremendamente infantil y sin la más mínima gracia.

Curso de nuevas técnicas narrativas con Jesús Ferrero: cómo leer y escribir novelas rompedoras4 Abril 2013

En este nuevo curso de 11 sesiones nos centraremos en cómo escribir una novela con las técnicas narrativas más innovadoras de Rodolfo Fogwill, David Foster Wallace, Laurent Mauvignier, Roberto Bolaño, o el thriller nórdico, entre otros.

+ Leeremos a los autores de hoy que se adelantan a su tiempo, innovan cueste lo que cueste, y hasta son capaces de sucumbir en sus intentos y en sus logros.

+ Analizaremos las técnicas que están definiendo la escritura de este momento por su novedad, su profundidad y su forma de organizar los elementos de la narración y el pensamiento.

+ Trataremos las nuevas formas de novela: la novela-realidad, la novela lírica, la novela- puzzle, la novela-mosaico, la novela-reportaje, la novela-ensayo, la novela-comic, la nueva ciencia-ficción y la nueva meta-ficción.

Las clases tendrán lugar en Madrid, en la calle Mayor, los martes de 20 a 21.30 horas, desde el 16 de abril hasta el 25 junio de 2013 (11 sesiones) y terminarán con una comida-banquete.

Precio: 120 euros al mes o 300 euros al trimestre. Inscripciones y modalidades de pago: dirigirse a banquete.pasiones@gmail.com

¿Podemos iluminar el espejo que llevamos dentro?22 Marzo 2013

Lo dijo Lacan antes de que lo devorara su propio reflejo: los movimientos ante el espejo son estereotipados y como de autómata. Ante el espejo hacemos posturas estatuarias: instantáneas más o menos estéticas y patéticas. Ante el espejo vamos configurando nuestro propio estereotipo, también ante el espejo interior.

Cuando examino una pasión, me gustaría acceder a su fondo más oscuro y luminoso: llegar a una especie de vértigo mental tras el cual la pasión se tornara transparente, mucho más transparente que un espejo.

A veces creo conseguirlo con algunas pasiones. Solo intentarlo resulta valiosísimo. Te modifica por fuera y por dentro.

La propia ficción1 Marzo 2013

Vivir controlando la ficción: ahí está la clave, pero no se trata de controlar cualquier ficción (aunque también), se trata sobre todo de controlar la propia ficción que vamos haciendo de nosotros mismos en el transcurso de la vida, y que podemos desvelar a los otros en momentos de debilidad, ante una botella vacía y un cenicero lleno. El que controla su propia ficción, vaciándola de autocomplacencia y autocompasión, es capaz controlar todas las ficciones que le salen al paso y ver de inmediato lo que en ellas ha sido inventado y lo que no: puede interpretar con exactitud casi científica las fábulas que los demás le cuentan sobre sí mismos y detectar tanto las mentiras más grandes como las más insignificantes. Dicho en otras palabras: no le engaña nadie.

“Hacía tiempo que Lu se había fabricado una autobiografía que tenía poco que ver con su propia historia y que al mismo tiempo la contenía, pero a la manera de una fábula…”
(El hijo de Brian Jones, página 75)

Los libros y los días (15) Caracteres chinos17 Enero 2013

Ya desde los tiempos de Qin Shi Huang (260-210 a. C.), emperador que ordenó quemar los libros anteriores a él para indicar que con su poder comenzaba el mundo, y que al mismo tiempo alzó la Gran Muralla para dejar bien cerrado y fortificado ese mundo, China se organizó a sí misma como una autarquía, que se hizo posible gracias a su vastedad. Tan solo el budismo, una ideología extranjera, consiguió penetrar en China mucho antes de que lo hicieran los mongoles (1215) y los portugueses con su artillería (1517).

La autarquía era también literaria; China tenía sus propias escuelas y no necesitaba abrir sus ventanas al mundo, hasta que llegó el siglo XX y empezaron de verdad las influencias exteriores.

Lu Xun (1881-1936) es considerado el padre de la literatura moderna China porque rompió con esa autarquía literaria, dándole un “tempo” más occidental a la narración. Sus mejores relatos parecen más próximos a Kafka y al “existencialismo” barojiano (Xun tradujo a Baroja del japonés) que al “naturalismo” socialista que vendría después, protagonizado por novelistas como Mao Dun (1986-1981) autor de Arco Iris y Medianoche, Ba Jin (1904-2005) autor de las trilogías Amor y Torrente,  y el paradójico Lao She (1899-1966), autor de la novela El camello Xiangzi, y la pieza teatral  El salón de té, que tras ser considerado “el arista del pueblo” en los años cincuenta, sería humillado y probablemente asesinado por los guardias rojos una década después. También pertenece a la misma escuela la novelista Ding Ling (1904-1986), autora comprometida con la situación de la mujer, y que en los años veinte asistió a las clases de narrativa china impartidas por Lu Xun en Pekín. Su obra más emblemática, totalmente vinculada al realismo socialista es El sol brilla sobre el río Shangkan, glorificadora de la reforma agraria, que Ding Ling califica de radiante desde su mismo título, y que fue premio Stalin en 1951. Pero su ortodoxia comunista no le impidió ser perseguida y vejada tan solo seis años después.

Casi todas las novelas de este período resultan ahora bastante ilegibles por su naturalismo ortopédico y tendencioso, empezando por La familia de Ba Jin.

Puede decirse que hasta los años cuarenta y cincuenta no empiezan a nacer los escritores que sacarán a la narrativa china de las normas imperativas del realismo socialista. Es el caso de los dos premios Nobel que ha tenido hasta el momento China. El primero, Gao Xingjian, nació en 1940 y autor de La Montaña del alma, ha acabado engrosando las filas de escritores chinos en el exilio; y el segundo Mo Yan, nació en 1955. En ambos autores empieza a influir poderosamente la literatura occidental, si bien muchos aspectos de sus obras tienen vínculos muy serios con la tradición china.

A la misma generación que Mo Yan pertenecen la escritora Chi Li (1957), autora de la breve y celebrada novela Triste vida,  Xue Xinran (1958), autora de Palabras de la brisa nocturna, y que como Gao Xingjian ha acabado en el exilio. También engrosan esta generación intermedia Wang Shou (1958), inmensamente valorado en China, si bien poco conocido fuera de ella, y Geling Yan, escritora nacida el mismo año que Xinran y Shou, autora de La novena viuda y Las flores de la guerra, dos novelas que han traspasado las fronteras y que la han convertido en una estrella internacional.

De los escritores nacidos ya en la década de los sesenta, los que más fronteras han sobrepasado son Yu Hua, que vino al mundo en 1960, y Su Tong, nacido tres años después. Mis preferencias se inclina por Su Tong, más irónico, agrio y hondo que Yu Hua. Su novela Mi vida como emperador me dejó muy buena impresión por su acritud delirante y enrarecida, pero Tong no es tan famoso como Yu Hua, la estrella más internacional de la literatura china actual hasta que le dieron el Nobel a Mo Yan. Las muy celebradas novelas de Hua Vivir y Brothers están lejos de ser mediocres pero, narrativamente hablando, no aportan nada a la literatura del presente y son de factura bastante tradicional. A Hua lo conocí hace años en Pekín, y parecía medio idiotizado por su éxito. Una funcionaria española me echó una bronca por llegar tarde a la mesa redonda presidida por la gran estrella.

A los autores indicados cabe añadir la legión de escritores adolescentes o muy jóvenes que están brotando en China actualmente. Los más destacados de todos ellos son Han Han (1982), un bloguero considerado el escritor más leído del mundo, cuyo blog ha conquistado más de trescientos millones de visitas, y la autora Jiang Fangzhou (1989), que a los doce años ya había escrito dos novelas. Como se puede observar, en la China actual el que no corre vuela.

(Babelia, 8,12,12)