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Archivo de Diciembre, 2011

Me quito el sombrero29 Diciembre 2011

En una entrevista que le hacen en El País, Rafael Nadal habla de lo esencial que es preservar la fe en uno mismo y la capacidad de concentración. A Nadal no le parece tarea fácil, pues hay que contar con cierta sensación de cansancio que nos puede sobrevenir a veces. Y no se equivoca porque la repetición de los mismos movimientos (la costumbre) llega a quemar más que el fuego (ya lo sabía Proust). Toda repetición lleva en su seno el germen de la alienación. La gota china es una tortura por su efecto repetición más que por otra cosa.  Toda repetición puede desequilibrarnos, y Nadal estima muy valioso y necesario el equilibrio mental verdadero. Un equilibrio que, puestos a pensar y tratando de ir más allá de lo dicho por Nadal, habría que colocar más allá y más acá de esos equilibrios precarios con los que solemos conformarnos y que pueden derivar, por su misma inconsistencia, en desequilibrios cada vez más preocupantes.

No hay que resignarse con cualquier forma de equilibrio, hay que buscar y hallar el equilibrio más fundamental y que atañe a nuestro fundamento, operación que en más de una ocasión nos obligará a romper con nosotros mismos y a resurgir de nuestras propias cenizas, como ya ha hecho más de una vez Nadal. A ese respecto, el tenista dice que no hay que perder la ambición de ir siempre más allá, y añadimos: sin por eso convertirte en un esclavo patético de tu propio deseo.

Es partidario Nadal de emplear la cabeza en todo, de ejercitarse en la concentración tanto como en la acción. Y cuando le preguntan por los valores, Nadal dice: “Lo más importante en esta vida, antes que cualquier cosa, es ser buena gente”. ¿Sabéis lo que os digo? Me quito el sombrero.

Godos y Vascones22 Diciembre 2011

Duque Negro

A Juan Gorost Tai

No es cierto que los godos y los vascones hayan mantenido relaciones problemáticas. Yo, por ejemplo, soy godo y siempre me he llevado muy bien con los vascones y hasta los he representado diplomáticamente en Venecia y en China, y lo he hecho de todo corazón. Ahora me dicen que el duque Vascón, también llamado por sus amigos el duque Negro, está dinamitando la monarquía goda. Me pregunto por qué, debiéndoles como les debe tantos favores a los godos, a sus príncipes y sus princesas. Otros comentan que en realidad el duque Negro es un topo de la célebre secta persa de los Etarís, fumadores de hachís y de estramonio y conocedores del euskera, pero eso sí que no me lo creo.

El Duque Negro

También dicen que en este momento el duque Negro está buscando esposas como un buen musulmán para montarse un serrallo en Zamora la bien cercada. Ganas de hablar. No pienso que el príncipe Negro esté dinamitando la corona, más bien creo que se la ha llevado a su casa y la guarda en un cofre de marfil y ébano, pues se trata de una corona de oro y piedras preciosas que perteneció a Recaredo. ¿Se atreverá a vendarla en el mercado negro de Constantinopla? O tempora, o mores

El Duque Negro