Gustavo Martín Garzo - Página Oficial
 

 LA LOCA DE LA CASA

No creo que sea posible vivir sin imaginación. Es más, ninguno de nosotros sería gran cosa sin esa segunda vida que sólo nos entregan los sueños. No basta con la memoria, pues en la biografía de cualquier hombre es tan importante lo que sucedió como lo que no llegó a hacerlo nunca, o lo hizo de una forma desviada y extraña, que pasó desapercibida para los demás; tal vez, incluso, para él mismo. En definitiva, todo lo que quedó sin decir. La imaginación indaga en ese vasto territorio de lo increado. Julien Green escribió que es la memoria de lo que no sucedió nunca; y nosotros añadimos, pero debió suceder. Es un acto de rebeldía frente a esa realidad cotidiana que impone a los hombres una manera de vivir y de comportarse que nada o casi nada tiene que ver con lo que de verdad desean o son. La imaginación es como ese doble enmascarado que en los relatos de aventuras abandona el ámbito de seguridad de la casa y se escapa aprovechando la noche por los tejados. Nos promete el mundo de las ventanas iluminadas, de los tesoros que brillan en la oscuridad, de los amores prohibidos. Es decir, todo lo que sin duda merecimos pero no llegamos a tener. Santa Teresa la llamó la loca de la casa, pero su misión está llena de sentido común. Hacer que la realidad vuelva a ser deseable y que los deseos se hagan reales. En definitiva, que eso que llamamos lo real no pueda existir sin el anhelo de lo verdadero.

 
Gustavo Martín Garzo © 2001
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