Esta
novela -cuyo título ha sido tomado del poeta Miguel
Suárez- recrea el episodio bíblico de la sulamita
a través del encuentro entre un anciano y una joven
monja, y su relación a lo largo de varias semanas:
una historia hecha de la misma materia que el amor,
con su misma complejidad y sencillez, con su naturaleza
única e imposible, en la que la fábula, la memoria
y la crónica se mezclan de modo tan inseparable
como lo hacen la metáfora y la descripción.