Escrito a la manera de una memorias de infancia,
este ensayo nos devela algunas de las claves que
han marcado la relación de Martín Garzo con la literatura.
Hilando escenas de su pasado y referencias cuidadosamente
seleccionadas, el autor despliega una sugerente
meditación sobre el sentido de lo literario y su
relación ineludible con cierta "poética de lo cotidiano".