Dos
novelas y un libro de relatos, todo ello publicado
entre 1986 y 1992 en colecciones minoritarias, no
bastaron para dar a conocer las posibilidades como
escritor de Gustavo Martín Garzo (Valladolid, 1948),
a pesar de que muchas de aquellas páginas ofrecían
una insólita calidad. Un reconocimiento más amplio
se produjo a raíz de la aparición, el año pasado,
de la novela "El lenguaje de las fuentes", obra
de tan personal y atrevida concepción que un pulso
menos firme que el del escritor vallisoletano hubiera
acabado por arrojarla a la deriva. No fue así, afortunadamente,
y el autor se ha mostrado más cauteloso al plantear
"Marea oculta" sorteando el peligro de las asociaciones
simbólicas y tomando como base retazos de unas historias
sin especial relieve que, sin embargo, adquieren
en manos de Martín Garzo una rara intensidad.
El
andamiaje novelesco es muy simple, aunque su desarrollo
posterior alcance momentos de indudable complejidad.
[…] El entrecruzamiento de puntos de vista, de fragmentos
de vida, de realidades entrevistas -casi siempre
con alguna veladura, con algún misterio que las
deja en al aire, sin explicación cabal- proporciona
al texto un espesor que únicamente puede mantenerse
merced a la precisión expresiva del escritor y al
sometimiento de todos los datos a una mirada unificadora
-la del autor-, aquí representada por la percepción
de un muchacho -Edu- que, como conviene a sus características,
aspira intuitivamente a comprender el mundo que
le rodea y a descifrar los comportamientos humanos
sin lograrlo del todo. […] Con unas cuantas obras
en su haber, el escritor ha acreditado sobradamente
que posee un mundo propio que los sucesivos títulos
han ido enriqueciendo y conformando con rigor.
Posee, además, Gustavo Martín Garzo una incuestionable
destreza en el manejo del instrumento lingüístico,
que en relatos de esta índole, tan ayunos de hechos
abultados, constituye un factor de especial importancia.
Ricardo Senabre en "ABC Literario",
1994.