Gustavo Martín Garzo - Página Oficial

 




N O V E L A S
El jardín dorado
El cuarto de al lado
La calle del paraíso
Mi querida Eva
Dulcinea y el caballero dormido
Los amores imprudentes
Pequeño manual de
las madres del mundo
Tres cuentos de hadas
El libro de los encargos
La soñadora
El hilo azul
Una miga de pan
El valle de las gigantas
Las historias de Marta y Fernando
El pozo del alma
El pequeño heredero
Ña y Bel
Los cuadernos del naturalista
La vida nueva
La princesa manca
Marea oculta
El lenguaje de las fuentes
El amigo de las mujeres
Una tienda junto al agua

 

 

El lenguaje de las fuentes (Lumen, 1993)


Piadosamente definido como "padre putativo", figura absolutamente marginal de los Evangelios, José, el esposo virgen de María, debe sin embargo haber tenido sentimientos, emociones, pasiones; debe incluso haber pensado, cultivado afectos o alimentado esperanzas. Retando el casi absoluto silencio de las fuentes religiosas, Gustavo Martín Garzo decide darle voz a José, el carpintero de Nazareth, y convertirlo en personaje de una historia de pasión, posesión y furia, en la que las sombras de los ángeles preludian o acompañan el deseo y el desastre.

Es ésta una novela extraña y terrible, de una intensidad sorprendente, tanto más cuanto que emana de un personaje, José el carpintero, padre de Jesús, cuya discreta envergadura no despierta, de antemano, especial atractivo. Sin obviar ninguno de los rasgos que la tradición le atribuye, Martín Garzo convierte a José en una figura de la pasión amorosa: la del deseo que renuncia a indagar en su oscuro objeto sin exigir nada del mismo. En apenas cien páginas, Martín Garzo ha urdido un relato insólito y perturbador, original y bellísimo, al que resulta muy difícil encontrar paralelos en el ámbito de la narrativa española. Admira el acierto con que se conducen todas las estrategias mediante las cuales se enfrenta el autor a los graves riesgos que entraña su empeño, empezando por el muy peligroso de sucumbir a una mecánica alegórica. Es virtud principal de esta novela conseguir evitarlo, como lo es también el decoro y la verosimilitud con que se atiene a los elementos de los que se sirve, el atrevimiento con que actúa sobre ellos una imaginación sorprendente, repleta de hallazgos, o la forma con que la historia incurre en digresiones narrativas de enorme fuerza sugestiva que ensanchan su significación. Todo ello servido en una prosa que aspira a la transparencia; sin renunciar al temblor y al lirismo, una prosa eficacísima en el modo con que se nutre de metáforas y referencias bíblicas sin pretensiones arqueológicas, por el solo rigor de su coherencia constructiva, de una meditada sabiduría.


Ignacio Echevarría en "Babelia". 12 de junio de 1993.

Publicado en italiano por Frassinelli y en portugués por Teorema

 
Gustavo Martín Garzo © 2001
  más escritores en ClubEscritores-