Gustavo Martín Garzo - Página Oficial

 



N O V E L A S
El jardín dorado
El cuarto de al lado
La calle del paraíso
Mi querida Eva
Dulcinea y el caballero dormido
Los amores imprudentes
Pequeño manual de
las madres del mundo
Tres cuentos de hadas
El libro de los encargos
La soñadora
El hilo azul
Una miga de pan
El valle de las gigantas
Las historias de Marta y Fernando
El pozo del alma
El pequeño heredero
Ña y Bel
Los cuadernos del naturalista
La vida nueva
La princesa manca
Marea oculta
El lenguaje de las fuentes
El amigo de las mujeres
Una tienda junto al agua

 

 

el amigo de las mujeres (Caja eSPAÑA, 1992)

Este libro atípico, que disuelve la distinción entre géneros literarios, está conformado por una serie de fragmentos sobre el tema obsesivo de "las mujeres", enlazados por un personaje, que suele aparecer en primera persona sin nombre ni rasgos que lo identifiquen, y que se dedica a combinar pequeños relatos, momentos descriptivos y fantasías que tienen que ver tanto con la observación de la realidad como con la mitología, la religión o las noticias de la prensa. El personaje siente hacia las mujeres una síntesis de devoción y deseo, que al irse tramando con la evidencia de una profunda desolación componen su verdadero retrato: alguien del que no se sabe nada, que sólo habla "de ellas", que acaba dibujándose en el espejo del mundo que crea.

Aquí, en "El amigo de las mujeres", un personaje en la sombra, mirón con tendencia a las ensoñaciones, contemplativo que rescata la maravilla de la vida en las escenas que contempla, apura sus visiones en el recipiente de Eros como el místico las apura en el cáliz de lo divino. Sus ojos ven más que los nuestros y son más sabios. Ven, por ejemplo, todos los sucesos extraños de que está llena la vida corriente, sucesos que sólo esperan a que alguien venza la fuerza que tira de ellos hacia el olvido y los cuente para satisfacción nuestra. Cuando a partir de la tercera parte del libro, las historias del "amigo de las mujeres" cobran vuelo de fábula, el estilo del autor se vuelve tan audaz como el de aquellos a los que se les suelta la lengua en una barbería. Su nervio y su lirismo corren juntos con la perfección que alcanza sólo al poema redondo. Como el amor es "el reino de la infinita posibilidad", también son infinitas las actitudes del contemplador que, como buen amante, se sabe contener y hasta se impide el abrazo amoroso. Su pudor le arroja fuera del lugar de la visión, pero deja allí a un criado de sus deseos: a un bufón lleno de poesía que se agazapa para ver mejor la escena cuyo centro es siempre una mujer. Los dos son uno: la fantasía y la razón. Allí está quien lo ve, y aquí quien lo cuenta. También una virtualidad sin fin es la marca de lo femenino, su carácter impredecible y secreto. Por eso la misteriosa Virgen aparece como un modelo.


Carlos Ortega en "Diario 16". 1 de mayo de 1993.

 
Gustavo Martín Garzo © 2001
  más escritores en ClubEscritores-