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Nos espera la noche
Alfaguara, 2003





ASÍ FUE LA PRESENTACIÓN DE "NOS ESPERA LA NOCHE" EN LA CASA ENCENDIDA (Madrid, 2006)

Espido y las marionetas pertenecientes a la compañía "Tïteres Todavía".
Fotos de Ana Bolívar

Como todo lo que hace Espido Freire, la presentación de su último libro Nos espera la noche no fue un acto literario al uso.
Se presentó ataviada con un sugerente vestido rosa salpicado de estrellas, como una noche alegre en probable homenaje al título de su novela. La acompañaba en la mesa Nativel Preciado, quien fuera finalista el mismo año en que una jovencísima Espido Freire se llevaba el codiciado Premio Planeta a casa con su tercera novela Melocotones Helados. Por ese entonces la prensa, como recordaron ambas, quiso enfrentarlas pero "ambas supimos protegernos mutuamente, Nativel, como es mayor que yo, tuvo que hacer la mayor parte" concede con una sonrisa para continuar "el mundo de la literatura es un mundo complicado, donde los escritores debemos protegernos y ser mitad hipopótamos mitad rinocerontes: rinocerontes por la piel gruesa con que debemos recubrirnos e hipopótamos por esa cuestión sedentaria que nos va poseyendo".
Espido nos habla luego del origen de la novela, del sueño que la inspiró: "Un sueño con gatos rosados como cuento en algún momento en el libro". Probable inspiración del vestido también. Nativel Preciado insiste en lo soñadora que es la autora de Irlanda, a lo que ella repone: "Mis sueños han ido cambiando, no han desaparecido pero han ido adaptándose a una realidad más compleja".
La charla iba y venía del territorio misterioso Gyomaendrod donde transcurre la novela, a la sólida formación académica de Espido quien "estudió Derecho y luego Filología Inglesa, viajó a Inglaterra y escribió una primera novela magnífica" según nos recordaba una todavía sorprendida Nativel Preciado; hasta que los espectadores y la propia autora pudieron descubrir cuál era la sorpresa anunciada en la invitación.
Detrás de un biombo oscuro, iluminado sólo por el rostro de la escritora y la portada del libro, apareció una marioneta que se presentó así misma como Espido Freire: "Nos encontramos siempre en situaciones especiales, sólo cuando recibes un premio" "Esta vez no recibo ningún premio, presento mi último libro" "¿Otro libro ya?" "Sí, una novela, Nos espera la noche" "Ahh" repuso la marioneta, para luego felicitarla y preguntar el por qué de los nombres tan extraños de sus personajes: "Porque quiero que el lector construya un mundo con la novela, así, si lee un nombre desconocido, que ni siquiera sabe cómo pronunciar, no tendrá ideas preconcebidas y encontrará todo novedoso" respondió la Espido Freire de carne y hueso.
Para finalizar, las dos damas de la noche se acercaron a la Espido de madera, que entre besos y elogios para el vestido de su homónima les entregó un ramo de flores y rogó por un libro autografiado.
A lo que Espido accedió encantada, como siempre, como haría minutos después con el resto de asistentes, todos en fila a la caza de la firma y el beso de la escritora.

 

© Espido Freire 2005