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"Padezco
de un escepticismo político que es casi terminal".
"Reivindico
la lectura como espacio de reflexión".
"Padezco
de un escepticismo político que es casi terminal".
Georgina Fernández
Ayer presentó su último libro,
Querida Jane, querida Charlotte en el marco de LibrOviedo,
una obra que Espido Freire dedica a Jane Austen y las
hermanas Brönte.
--Las obras de estas escritoras entretienen,
y hoy se considera que cuando un libro cumple esa función,
es literatura menor.
--La literatura posee muchos planos. Una
novela permite una lectura superficial, de entretenimiento;
otra lingüística; y otra simbólica,
y si falla en esos tres planos, difícilmente
va a ser un clásico.
--Es curioso que, habiendo pasado tan
pocas autoras a la historia de la literatura, tres de
ellas, --las Brönte--, sean hermanas.
--Ese es uno de sus
misterios. A veces, se dice que el talento es innato,
pero el ejemplo de estas escritoras me confirma que
un autor, lo es a base de trabajo e investigación.
Si se estudia la vida de las Brönte se observa
cómo inventaban historias; viajes imaginarios...Un
autor lo es por la voluntad de serlo, porque es imposible
que tres hermanos sean genios.
--¿Cuál de las hermanas
prefiere como escritora?
--Emily es la completa y la que sigue
diciendo más a los lectores contemporáneos.
Anne es la más dulce y la más desconocida.
Charlotte demuestra la valía del tesón
por encima de otra circunstancia.
--Volviendo a nuestro siglo, usted fue
una de las que primero denunció la guerra...
--Pues sí, me cupo la suerte o la desgracia.
-- ¿Está satisfecha del
regreso de los soldados?
--No estoy muy convencida, porque hizo
falta para ello un cambio de gobierno. No hubo un proceso
de modificación de conciencia, y ahora hay una
polémica con mayorías muy enfrentadas,
así que estoy a la espera.
-- ¿Tampoco podemos decidir mucho
no?
--Bueno, yo estoy enferma de un escepticismo
político casi terminal. Viví mis primeros
25 años en el País Vasco y eso marca y
vacuna. Creo muy poco en las relaciones políticas
efectivas.
--Hoy (por ayer) el expresidente Aznar
presenta un libro sobre sus ocho años de mandato.
Lo leerá?
--Posiblemente me lo manden y posiblemente
lo lea. Me parece importante ver qué tiene que
decir. Es lectura de deberes porque a mí no me
interesan las memorias de políticos. Prefiero
los ensayos sociales. Acabo de terminar uno sobre la
comida rápida en EEUU. También me interesa
más la historia.
--La ministra de Cultura anunció
una rebaja del IVA de los libros que tendrá que
esperar Lo lamenta?
--Sería mejor fomentar la lectura.
No veo que nadie se queje del precio de la entrada a
un partido de fútbol.
--Hay mucho fetichismo en el mundo del
libro y la firma de autógrafos. ¿Teme
tener más clientes que lectores?
--En mi caso no lo creo, excepto en el
libro del Planeta. En cuanto a las firmas, también
se las piden a Cañizares, o a Belén Esteban.
Es un culto a la persona popular. No se trata del fetichismo
real del libro, el de un anticuario o un bibliófilo.
--Supongo que prepara otro libro, porque no para.
--Atravieso una etapa de cierta vagancia
escritora, pero sigo con los talleres literarios, y
los cursos. En junio me sentaré.
"Reivindico
la lectura como espacio de reflexión".
Diario de Mallorca, 19 de
marzo de 2004
Miguel Vicens, Palma de Mallorca.
La más joven ganadora
que ha tenido el premio Planeta presentó ayer
en el Club su última obra, 'Querida Jane, querida
Charlotte', un ensayo publicado por Aguilar sobre cuatro
escritoras británicas universales.
-¿Qué
le motivó a escribir un ensayo sobre Jane Austen
y las hermanas Brontë?
- No hay una única
causa. Son autoras básicas en la literatura universal
y especialmente en la literatura inglesa. Y yo estudié
Filología Inglesa. Al principio pensé
que el ensayo sería más amplio, pero finalmente
me quedé con estas autoras, porque me permitían
establecer muchas comparaciones jugosas.
- ¿Qué tuvieron en
común?
- La edad en la que murieron, las condiciones
vitales, el aislamiento, la falta de estudios, el ser
hijas de reverendos. Sin embargo, ninguna de estas circunstancias
explica por sí sola que de la nada fueran capaces
de escribir las obras que escribieron. Entonces, el
propio concepto de ensayo se fue modificando. Y además,
a ello se unió la intención de realizar
un viaje físico a las regiones de Hampshire y
Yorkshire cuyo relato completara el viaje a literario
a través de las vidas de las autoras.
-¿Es también el ensayo
un recorrido a través de su propia experiencia
con estas escritoras?
- Sí, lo que ocurre es que no quería
poner tanto el énfasis en mi interpretación
como en desvelar aspectos ocultos o en romper determinados
tópicos, porque sobre todo en el caso de las
hermanas Brontë se ha alimentado el mito del genio
espontáneo como si hubieran sido una mezcla de
monstruos y superdotadas, cuando no fue así.
Y en el libro explico la formación constante
que recibieron. Lo mismo ocurre con Austen. No fue una
solterona amargada que de pronto se puso a escribir.
Fue una mujer sociable que gozó de un gran éxito
entre sus semejantes y que en un determinado momento
decidió aparcar otros intereses y dedicarse a
la literatura. Todas ellas tuvieron desde el principio
la conciencia de que iban a convertirse en escritoras.
Por eso, en la obra he intentado dar al lector una vía
directa a las mentes de las autoras.
- Y pese a las dificultades con
las que se toparon, la calidad de sus obras terminó
imponiéndose.
- En un principio tuvieron que disculparse
por su condición femenina, sobre todo Emily Bronte,
que es la que escribió la obra más pasional
y amoral, como es el clásico Cumbres borrascosas.
Lo mismo le pasó a Anne Brontë, pues la
sociedad victoriana no permitía que la sensibilidad
de una mujer retratara personajes viciosos. Jane Austen,
en cambio, nunca abordó ninguna cuestión
que fuera abiertamente desagradable, aunque las insinuaba.
En su tiempo existía una censura menos evidente
que en la época victoriana.
-¿Por qué defiende
que la literatura de Jane Austen está tan llena
de modernidad?
- Porque estamos acostumbrados a la novela
decimonónica, que en muchos aspectos es la cima
de la narrativa, pero que ahora mismo es un árbol
que no nos deja ver el bosque. Y la novela del XVIII
presenta una limpieza de formas, una estructura y una
percepción de la sociedad muy refrescante, frente
a la emoción, los juicios y la crítica
a la que estamos acostumbrados. Austen aboga por la
independencia emocional de la mujer, habla de heroínas
autosuficientes de los hombres, frente a la heroína
romántica que evoluciona en relación al
héroe masculino.
- ¿Es la obra una invitación
a la lectura?
En un mundo regido por lo audiovisual
reivindico la lectura como un espacio no sólo
de ocio, sino también de reflexión. Los
libros no cambian el mundo, pero rompen ideas preconcebidas
e invitan al análisis. Y eso es muy necesario
en nuestra sociedad, en la que la prisa y el consumo
se han convertido en la principal fuente de estímulos.
- ¿Las escritoras de hoy
también se ven obligadas a disculparse por su
condición femenina?
- Cuando empecé a publicar la cuestión
de la literatura femenina estaba muy de moda, ahora
ya no. Es evidente que las autoras estamos todavía
en clara minoría, representamos el 20 por ciento,
pero nuestra presencia social es mucho mayor que hace
unos años. Yo nunca he tenido que disculparme
por esta cuestión. Hace un tiempo, el dato más
llamativo de mi biografía era mi edad, pero por
suene se convirtió en un factor de cierta admiración
por lo que había conseguido.
- ¿Sigue algún plan
preestablecido para crear sus obras?
- El placer de la creación literaria
es difícil de transmitir a alguien que no lo
haya experimentado. Para mí es un acto lúdico
que no comporta desdicha, que ocupa el 90 por ciento
de mi actividad diaria y que lo matiza todo. Mantengo
un ritmo de trabajo intenso y luego el proceso varía
dependiendo de si escribo cuento, novela o ensayo. Aunque
todo nace de una misma fuente, de una obsesión,
de una presencia. Y luego la investigación me
va llevando a un género o a otro.
- Usted ha abierto una página
en internet en la que mantiene contacto con sus lectores,
¿le resulta positiva la experiencia?
- El alejamiento entre lectores
y autores me provoca un rechazo absoluto y todo lo que
contribuya a acortar esa distancia me tendrá
siempre de su lado.
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