Crimen
a cuatro manos
Por
B. Lacasa. Vogue España. 1 de Julio de 2005
Espido Freire y Raúl del Pozo han
unido sus talentos para escribir una genuina novela negra
a cuatro manos. El resultado es La Diosa del Pubis Azul (Planeta),
la historia de un asesinato en un Madrid canalla.
Blanco y negro es
el color en el que todos pensamos cuando hablamos de cinc
negra o de naveta policiaca. Detectives enfundados en gabardinas;
mujeres fatales que fuman, lánguidas, cigarros infinitos;
mucho humo; lluvia; y un complejo misterio por resolver. En
La diosa del pubis azul (Editorial Planeta), Espido se mete
en la piel de una policía novata y seria, mientras
que Raúl adopta el papel de un madero machista, de
vuelta de toda. Así se teje una original y experimental
novela cuyos capítulos alternan una y otra firma. Les
hemos dejado charlando sobre su novela, el género negro
y la literatura.
Espido Freire: Se
trata de nuestra primera colaboración...
Raúl del Pozo: Ha sido
una maravillosa incomunicación, nos pilló por
medio la época del virus informático.
E. F.: Pero a pesar de todo,
lu novela tiene mucha unidad, ¿no te parece?
R.d.P: De todas las novelas
que he escrito, será por ti, pero es la que más
estructura tiene. Es inconcebible que no hayamos hablado entre
nosotros para escribirla.
E.F.: Hasta que no faltaron
seis entregas, no sabíamos quién era el asesino.
El arranque era importante, en eso nos pusimos vagamente de
acuerdo.
R.d.P: Modestamente, creo
que la novela refleja muy bien los bajos fondos, la verdadera
vida, la plataforma sombría y violenta de Madrid. En
ese sentido hemos cumplido con el objetivo de la novela negra
que consiste en enseñar las cloacas.
E. F.: Había escrito
mucho sobre el mal, pero nunca novela negra. Tú sí...
R.d.P.: Sí, pero este
libro es diferente en cuanto a que es un experimento psicológico
y del lenguaje. Es una conversación difícil
entre dos seres humanos que se parecen tan poco como un hombre
y una mujer.
E.F.: No es la primera pareja
mixta de detectives de la historia, pero es interesante la
visión tan distinta que ella y él tienen del
crimen y de las víctimas. Cuando habla tu personaje,
el horror parece casi poético.
Mitos de la novela negra, autores imprescindibles y novedades
que este experimento ha aportado al género fueron algunos
de los temas sobre los que charlaron Espido y Raúl.
Preguntados sobre si repetirían en esto de escribir
a cuatro manos y, en caso afirmativo, con quién, responden:
R. d. P.:
Depende del resultado...
E. F.:
¡Qué pragmático eres! Yo iba a contestar
que sí sin pensármelo dos veces.
R. d. P.:
Elegiría a Santa Teresa. Estoy enamorado de ella, de
su ninfomanía por Dios... Me pone los pelos de punta.
Era una mujer culta, guapísima, caliente como un demonio...
Su misticismo era tan fuerte que es casi pornografía.
E. F.:
Es complicado elegir a alguien... De los españoles,
no me gustaría ofender a nadie: así que de los
extranjeros, escojo a un autor noruego, Erik Fosnes Hansen,
que publicó una novela llamada Momentos de protección.
R. d. P.: Volviendo
a la novela negra, yo recomendaría Crimen .y castigo,
de Fedor Dostoievski.
E. F.:
A mí me gusta Dennis Lehane.
R. d. P.:
La novela negra está completamente desacreditada, se
la considera un sucedáneo.
E. F.:
Es un género que se presta mucho a la parodia. Es difícil
devolverle la dignidad sin reestructurar sus bases.
R. d. P.:
Las novedades que aportamos son: escribir a cuatro manos y
por entregas, ilustrarla y la idea de que cualquiera puede
ser un asesino.
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