| 2ª
SESIÓN: 16 DE DICIEMBRE DE 2006. |
Con un número de asistentes similar a la primera
sesión y con la presencia de pacientes, padres,
madres, hermanos, amigos y parejas.
Asiste asimismo una paciente bulímica, en fase
de pre-alta, que desarrolla una exposición sobre
su proceso terapéutico de años de evolución.
El primer tema abordado es el de las páginas
Web pro-anorexia, cuestión sobre los asistentes
tienen conocimiento, una de ellas como antigua participante
en una de esas páginas. En este sentido, narra
su experiencia y cómo fue “expulsada”
de la página en cuanto empezó a tomar
conciencia de enfermedad y a dar consejos “mejores”
al resto.
Se trabaja con el concepto de autoestima y la importancia
que, para su desarrollo, tiene la opinión de
los demás.
La cuestión de la conciencia de enfermedad se
pone en debate de un modo paradójico: lo habitual,
suele decirse, es que muchos pacientes con TCA no tengan
conciencia de enfermedad. Sin embargo, especialmente
en la bulimia, es el entorno el que parece estar ajeno
a la idea de enfermedad o trastorno. No pocas veces,
los padres, el médico de cabecera o incluso algún
especialista parecen “no ver” el trastorno
alimentario o “ver debajo” de él
lo que consideran el “verdadero” problema.
La consecuencia suele ser el avance del trastorno que,
ganando terreno, dificulta posteriores abordajes terapéuticos.
El “significado” del trastorno es algo
fundamental para una comprensión integral del
mismo y para una correcta reestructuración cognitivo-emocional
del paciente. En este sentido se comenta, por parte
de diferentes pacientes, el “sentido” de
los síntomas: sensación de control, llenar
un vacío, huir de problemas...
La función del síntoma dentro del contexto
familiar es otro de los puntos trabajados. Una de las
pacientes narra una experiencia personal afectiva recientemente
culminada en una ruptura relacional. Se aprecia claramente
cómo “reaparece” la sintomatología
bulímica y cómo se presenta ésta
como “el problema” actual. Llama la atención
cómo en la misma sesión cambia radicalmente
el discurso de la paciente: empieza hablando de peso,
atracones, vómitos... y acaba llorando a la par
que explica su ruptura afectiva.
La paciente en situación de pre-alta explica
su proceso, a través del cual ha logrado “entender”
ese significado de los síntomas y ha podido eliminar
éstos a la vez que ha ido logrando un mejor autoconcepto,
más libre, menos dependiente de los juicios de
los demás, con mayor asertividad, en suma, más
autónomo y veraz. Advierte de los peligros de
querer “comerse el mundo” en cuanto se empieza
a mejorar (en realidad a liberarse) y de la necesidad
de dar pasos cortos al mismo tiempo que se consolida
la mejoría. Es la forma de transformar la mejoría
en una auténtica curación.
Finalmente se debatió sobre la importancia de
lo relacional (vínculos afectivos) en el origen,
desarrollo y mantenimiento de los TCA. Si es necesario
un enfoque cognitivo- conductual, no es menor la necesidad
de abordar el trastorno con una visión “ecológica”.
El trastorno nace en un individuo que vive en un contexto
determinado. Obviar esa realidad amplia es desconocer
el sentido de la enfermedad, algo que ni siquiera en
patologías orgánicas resulta admisible.
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