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El Monstruo de Sangre:
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Revista 5 Magazine
Defensa de la fantasía
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Revista Diva



Sin confianza
ADN, 13.11.09

Hoy, al sacar los cubiertos del lavavajillas, he descubierto que dos de los cuchillos tenían restos de óxido. Una investigación más profunda me ha llevado a dos tenedores con varicela. Me he sentado (y sentido) en el suelo. Junto al nombre sueco de la empresa que me los vendió destaca, grabado “Acero inoxidable”.

Como hija del capitalismo reciente, mi resistencia a la frustración no era demasiado grande, aunque los continuos ejercicios llevados a cabo durante los dos últimos años me han convertido en una atleta de élite de las decepciones. Sin embargo, no estaba preparada para perder la confianza en las promesas de los centros comerciales, esos lugares en los que no puede ocurrir nunca nada malo, salvo verse obligado a abonar los desperfectos causados por un codazo mal calculado. Mal está que nos mienta el Estado, los políticos o la Hacienda Pública, pero las multinacionales no, siempre que seamos clientes, y no sus trabajadores. Y me ha sorprendido confiar más en la compra venta que en el destino de mis impuestos, en el salvaje mercado antes que en la sociedad de bienestar.

Porque sé que, si aún guardo el ticket (y lo guardo: los guardo todos) mañana mismo puedo plantarme en el mostrador de reclamaciones, tenedores y decepción en mano, y la empresa de Ingvar Kamprad me devolverá el importe, o me repondrá los cubiertos, ahora en el cajón de cuarentena. Pero la confianza en mi país, en mis gestores, en concejales y ministros, en los que velaban para que no nos comiera el capitalismo… ¿quién me la devuelve?

 

© Espido Freire 2005