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Toros y niñas
ADN, 18.09.09 |
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Es, obviamente, una opinión subjetiva, particular. Sin embargo, me ha llamado la atención durante las últimas semanas, en los estertores del verano, la insistencia en las nuevas maneras de progresar, del escape de la crisis, basada en la innovación y la mente aguda de los peritos, y, por otro lado, la presencia típica de dos eventos. Los festejos con toros, (ferias, corridas, encierros, festejos, que acaban con animales muertos y con personas jóvenes e imprudentes fallecidas entre horribles dolores) y los concursos de misses.
Sin duda soy yo, compulsiva idealista, quien se equivoca al imaginar a otros con las mismas ideas que yo razono. Para mí las opciones modernas se alejan de lo atávico. Nunca he sentido miedo a aprender de los más civilizados, y me he mostrado dispuesta a abandonar los rasgos que me avergonzaban. Quizás no logremos atraer turismo nuevo mientras timemos al actual, o mientras las playas sean el único atractivo, frente a hoteles de hormigón, cucarachas y carteristas. Sin el esfuerzo popular, la inversión de los empresarios de las zonas turísticas, que se dejan la piel en el empeño, no resulte rentable ni amortizable.
Y no seré yo quien niegue la importancia del atractivo en la vida cotidiana; pero de ahí a jalear ferias en las que se juzga la belleza de adolescentes como valor máximo, hay un salto importante. Yo esperaba apuestas por energía, innovación, ideas de nuevas promesas, un esfuerzo frente a los días difíciles. Y me encuentro con lo de siempre, lo mismo, qué tristeza. |