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El Monstruo de Sangre:
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Revista 5 Magazine
Defensa de la fantasía
The Maiden of the Shield

Revista Diva



Carthago Nova
ADN, 27.03.09

La fe que me brindó el Museo Guggenheim de Bilbao como instrumento para salvar una ciudad en un momento bajísimo de ánimo, de estética y de destrucción económica se ha visto reforzada esta semana en Cartagena, con la visita a su nuevo Museo, que engloba, además, el espléndido teatro romano rescatado de solares abandonados y de años de olvido.

Todo es hermoso en él: la arquitectura de Moneo, que abraza e interpreta una iglesia herida y un teatro incorrupto. La luz del cielo y el mar, que se cuela entre los distintos ventanales y patios. Los capiteles romanos, algunos de ellos reutilizados, como ladrillos baratos, durante siglos posteriores. Los nombres de los nietos de Augusto, a los que se dedicaban estelas e inscripciones. La superficie del mármol, que parece aún recién arrancado.

Como el Guggenheim, el teatro ha devuelto el orgullo a la ciudad, y ha logrado que se perciba que el patrimonio y la cultura como una fuente de riqueza y de rentabilidad. Las casitas del viejo barrio de pescadores miran sin asombro al graderío, y defienden ese tesoro abierto a dentelladas en la ladera de la montaña, mientras los turistas extranjeros ascienden por la pendiente, toman fotografías, dibujan y se vuelven, con los ojos entrecerrados, al insólito sol de marzo.

Quizás sea sólo eso, una cuestión de fe. La confianza ciega de una ciudad y unos inversores en la creación de nuevas formas de prosperidad, alejadas de las que nos han causado ahora tanto mal. Para mí, de nuevo, demuestra lo que ya sé: cuánto tenemos, y qué poco sabemos.

 

© Espido Freire 2005