The end:
- Héroes
- Desfachatez
- Codicia
- Nieve
- Hambre
- Otra vez
- La Niña
- Pago tardío
- Sin confianza
- Nuevos ricos
- Dos ruedas
- Toros y niñas
- Bebés de anuncio
- Conexión
- Fuego
- Lágrimas
- Regalos
- Togo
- Indigente
- Presidenta
- Arendal
- Primera dama
- Carthago Nova
- In-corruptos
- Algunos caínes
- Jade
- Lágrimas
- Ciudadanía

- Vacas
- Serán mayores
- A sus pies
- Verde viento
- Toda esperanza
- Fosas comunes
- Sin esperanza
- Difuntos
- Más pesquisas
- Corazón roto
- Comunicación aérea
- Lectores curiosos
- Hengelo
- Apologías varias
- Patios vacíos
- Infamias
- Seamos líderes
- Una reflexión
- Esa autoestima

El Monstruo de Sangre:
- Capítulo I
- Capítulo II
- Capítulo III
- Capítulo IV
- Capítulo V

Revista 5 Magazine
Defensa de la fantasía
The Maiden of the Shield

Revista Diva



Ciudadanía
ADN, 30.01.09

Confío a ojos cerrados en el tarot: una ciencia antigua, prestigiada por el paso del tiempo, que han practicado hombres regidores del mundo, desde Napoleón a Reagan. Reyes y papas estudiaron y siguieron sus designios. Si se une al nobilísimo arte de la astrología, las certezas que desvelan resultan impresionantes.

Confío en ellas, y además, hay algo romántico en esa defensa; miles de brujas y astrólogos han sido martirizados y entregados a las llamas por su práctica. No hace daño a nadie, y el precio que se paga por las consultas oscilan entre las donaciones voluntarias, casi una limosna, el pago reglado y el aprendizaje gratuito.

Uno de mis amigos, en cambio, es un fiel seguidor del feng-shui. No mueve silla sin el mapa bagua, y conoce las estrellas voladoras, y los amuletos que hay que emplazar en la zona de tierra. Millones de chinos y siglos de tradición prueban que no puede estar equivocado. A él, desde luego, le va bien. Su casa brilla, impoluta.

Creo que voy a proponer que se incorporen como materia escolar. En secundaria, preferiblemente. Los niños incorporarían un arma para defenderse contra la incertidumbre. ¿Son supersticiones? Ah, no, porque yo, la historia y parte de la humanidad han creído y aún creen en ellas. Si creo, he de ser respetada. Es más, exijo que mis hipotéticos hijos, y que los que no son míos, las estudien y las usen. Y que les preserven de cualquier otra creencia. Nada de matemáticas. Para qué el latín. Fuera la sociedad laica.

Y, qué pena, creo que me harían caso.

 

© Espido Freire 2005