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Corazón roto
ADN, 17.10.08 |
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El martes pasado una señora me llamó la atención en el tren. Con un suspiro, se volvió hacia mí. Le pregunté si algo le molestaba, y me dijo que así era. Que no podría continuar escuchándome hablar por el móvil las cuatro horas que duraba el viaje. Enrojecí de vergüenza, porque si bien era cierto que había enlazado cuatro llamadas seguidas, creía haber hablado sin molestar a nadie, sin grandes excesos. La señora, no obstante, tenía razón. Debí haberme asomado a las plataformas. Me disculpé y así lo hice.
Ocurre siempre, si una mira con atención: en las estaciones de trenes, en el momento en el que el autobús se aleja, en los aeropuertos (esos lugares de maletines y de separaciones), en los bares en los que alguien se aleja llorando y otro paga la cuenta sin mirar al camarero. Si se levanta la mirada de los aterradores periódicos que hablan de bolsas que caen y de límites siempre fluctuantes para los ahorros europeos, o se aparta el móvil de la oreja, se interrumpe el flujo de la voz familiar que pide explicaciones o requiere que nos abriguemos, que hará frío, o si se cierra el libro o el ipod, están ahí.
Es algo terrible si somos testigos, vergonzoso si nos ocurre. De pronto, de cara a la ventanilla, con un esfuerzo casi doloroso por no molestar, porque no se note, alguien llora. No nos han enseñado a reaccionar a las lágrimas de los desconocidos. Casi siempre son mujeres, o a veces, niños, adolescentes que viajan solos y que se asustan, o ancianos con muchos años, y con dolores.
Ocurre siempre; y hay una pequeña grieta en el corazón de quien observa. Si se rompe ese espacio, si se pronuncia una palabra amable, si se conocen las historias ajenas, se diluye esa tristeza. Quienes son felices pueden, al menos, ofrecer ese consuelo en los momentos de pena. Pueden cargar sobre sus hombros parte del horror que atenaza a quienes no saben cómo lidiar con las emociones. Lo sabemos las que hemos llorado en aeropuertos, avergonzadas, quienes hemos agradecido un pañuelo o una pregunta. Quien sabe, da. |