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El Monstruo de Sangre:
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Revista 5 Magazine
Defensa de la fantasía
The Maiden of the Shield

Revista Diva



Apologías varias
ADN, 19.09.08

Se rasgan las vestiduras algunas mentes bienpensantes tras la confesión del presidente Miguel Ángel Revilla de que la pérdida ya lejana de su virginidad pasó por las manos, y sin duda, por otras partes, de una prostituta. El señor Revilla tiene ciertos problemas a la hora de diferenciar la sinceridad de la burrada, pero llama a las peras peras, y a las manzanas, manzanas, y eso, en estos tiempos de hipocresía política, y de corrección formal, se agradece como el agua en mayo.

Se rasgan las vestiduras porque consideran que hablar de estrenos pagados conlleva una evidente apología de la prostitución. No entiendo entonces, si su influencia es tan inmediata, por qué el probado uso del taxi del presidente cántabro no ha llevado a la mejora radical del tráfico rodado en Madrid. El problema de la prostitución no es que se hable de ella. O de ellas. El quid de la cuestión está en que exista, en que no se regule, en la sanidad, en las condiciones, en que tantos hombres se deslicen furtivamente en un coche para pasar un rato con una muchacha ilegal, o menor, o explotada, no en que se cuente.

Con el número de chicas de placer, de las de lujo y de las de carretera, de club, estudiantes, de todos los países, el milagro evidente sería no que el señor Revilla, sino nadie, ninguno de los hombres respetables, casados, solteros, viejos, críos, con poder o sin él, no conociera de algo más que de vista a alguna de ellas. No salen las cuentas. De eso, de controlar vidas y de llevar afrentas, viven las mentes bien pensantes.

 

© Espido Freire 2005