The end:
- Héroes
- Desfachatez
- Codicia
- Nieve
- Hambre
- Otra vez
- La Niña
- Pago tardío
- Sin confianza
- Nuevos ricos
- Dos ruedas
- Toros y niñas
- Bebés de anuncio
- Conexión
- Fuego
- Lágrimas
- Regalos
- Togo
- Indigente
- Presidenta
- Arendal
- Primera dama
- Carthago Nova
- In-corruptos
- Algunos caínes
- Jade
- Lágrimas
- Ciudadanía

- Vacas
- Serán mayores
- A sus pies
- Verde viento
- Toda esperanza
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- Sin esperanza
- Difuntos
- Más pesquisas
- Corazón roto
- Comunicación aérea
- Lectores curiosos
- Hengelo
- Apologías varias
- Patios vacíos
- Infamias
- Seamos líderes
- Una reflexión
- Esa autoestima

El Monstruo de Sangre:
- Capítulo I
- Capítulo II
- Capítulo III
- Capítulo IV
- Capítulo V

Revista 5 Magazine
Defensa de la fantasía
The Maiden of the Shield

Revista Diva



Patios vacíos
ADN, 12.09.08

Nuevamente, la vergüenza: nuestro país no sólo se encuentra a la cola de los resultados académicos de la CEE, sino que el informe anual de la OCDE ha anunciado que un tercio de los adolescentes de dieciocho años ni siquiera ha conseguido un título de Bachillerato. A años luz de Europa, y cómodamente sumido entre los datos que corresponden a países en vías de desarrollo, la inversión en pedagogía, en dotación académica y en la adecuación de los programas a los alumnos es tan pequeña que ni siquiera la promesa de que mejorará en los próximos años permite abrigar alguna esperanza.

Los niños pasan horas excesivas en la escuela: la adecuación de los horarios de los padres a los de los hijos se hace imposible. Como si el tiempo fuera arena que se escurre entre las manos, los chicos no tienen tiempo para jugar, pero tampoco aprenden gran cosa. No se les transmite una educación en valores, porque los padres saltan al cuello de quien pretenda hacerlo. Ni hablemos de formación sexual o afectiva. Se dispersa la energía en cuitas nacionalistas en lugar de en una preparación en idiomas competitivos e imprescindible. Se han erradicado las humanidades de una manera tan brutal que no conocen la importancia de interrelacionar el conocimiento. No escriben bien, no leen bien. Tienen una idea distorsionada del esfuerzo, la riqueza, la fama, el consumismo, y su propio talento.

Pero, sin embargo, aprueban en autoestima. Son felices, mimados, inconscientes de los problemas que les acechan. ¿Y creemos que eso está bien?

 

© Espido Freire 2005