The end:
- Verde viento
- Difuntos
- Más pesquisas
- Corazón roto
- Comunicación aérea
- Lectores curiosos
- Hengelo
- Apologías varias
- Patios vacíos
- Infamias
- Seamos líderes
- Una reflexión
- Esa autoestima

- Otra corbata
- Malas notas
- Anuncios atrasados
- Leche derramada
- Mi lucha
- Los otros
- Turistas y viajeros
- Un hijo
- Certeza y evidencia
- El guardián
- Patata y fuego

El Monstruo de Sangre:
- Capítulo I
- Capítulo II
- Capítulo III
- Capítulo IV
- Capítulo V

Los otros
ADN, 30.05.08

Un arañazo más profundo significa terminar con parte de nuestra inocencia.. La antorcha del progreso, que tantos pueblos incendiaba y devastaba, era portada por nuestros antepasados, o al menos, sus vecinos.

Una mirada que vaya más allá de los colorines y las baratijas de los mercados, más allá de la pobreza y la juventud de la mayor parte de estos países exóticos inquieta y sobrecoge. Angustia la mirada vieja y feliz de muchos niños que viven en la miseria. Las mañas tan antiguas para despertar pena.

Los otros, ellos, poseen sin embargo una fuerza, una certeza de vivir en lo correcto, de actuar como es debido, que hemos perdido. Un vigor, una agresividad, teñida de dulzura que apenas oculta lo cerca que aún se encuentran del origen de la vida. Los otros, nosotros, nos fotografiamos para mostrar a nuestros amigos lo hábiles que podríamos haber sido de exploradores y de conquistadores. La trampa está preparada y caemos en ella con una sonrisa.

Es tan caro ser viajero, es tan caro aún fingiéndose pobre. En cambio, ser turista es cada vez más fácil, cada vez más barato. Prometen dar a conocer el mundo en ocho días, desayuno incluido. Sólo hay que incluir la loción antimosquitos y las vacunas pertinentes. Un saludo a los que se dejan envenenar por la nostalgia de ropas exóticas y bebedizos coloristas, de horizontes no atisbados y puestas de sol en montañas salvajes. Es necesario continuar aquí, esperar a que los turistas del otro lado nos miren y nos descubran. Alguien debe continuar siendo el otro.

 

© Espido Freire 2005