The end:
- Verde viento
- Difuntos
- Más pesquisas
- Corazón roto
- Comunicación aérea
- Lectores curiosos
- Hengelo
- Apologías varias
- Patios vacíos
- Infamias
- Seamos líderes
- Una reflexión
- Esa autoestima

- Otra corbata
- Malas notas
- Anuncios atrasados
- Leche derramada
- Mi lucha
- Los otros
- Turistas y viajeros
- Un hijo
- Certeza y evidencia
- El guardián
- Patata y fuego

El Monstruo de Sangre:
- Capítulo I
- Capítulo II
- Capítulo III
- Capítulo IV
- Capítulo V

Hermana mosca
ADN, 11.04.08

Si es cierto que el porcentaje de ADN que nos diferencia de una mosca no es más de un uno por ciento, ¿cómo puede ser que el rastro casi invisible que hace que yo no sea otra mujer de mi edad, de mi país, de mi constitución, resulte tan poderoso? ¿Qué nos lleva, entonces, a comer sin un resto de duda, animales casi hermanos, y a disfrutar con ello, un muslo de pollo dorado, un filete sangrante?

Si es ese sólo el hueco, un uno por ciento, si las moscas que siguen el rastro de miel y azúcar, el de vino y zumo sobre las mesas en verano, las pesadas, pegajosas moscas de la siesta, ¿cómo puede ser que los humanos, casi idénticos, casi gemelos, nos repugnen tanto en ocasiones, con su egoísmo, su doblez, su crueldad, su cuidadoso cálculo de los beneficios?

Si ése uno entre cien, algo tan aleatorio y frágil como un porcentaje así, es en realidad tan importante, tan diferente, tan crucial, si ese uno por ciento hace que no vuele, que no frote la cabeza entre mis patitas, que no sea considerada un ser parasitario, infeccioso, ¿cómo puede ser que yo, como humana, sea capaz de volar, de frotar mi cabeza con mis manitas, de ser, en ocasiones, considerada como artista alguien inútil y parasitario, o por mi ideas alguien infeccioso?

Si ese uno por ciento es importante o fútil, a la mentira matemática se debe. A la fascinación de la diferencia, a la constatación de que somos lo mismo que lo más diminuto, que lo más enorme. Que la mosca de la fruta, que la osita Flocke, que tirios y troyanos, que tú y yo.

 

© Espido Freire 2005