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Si no es así, lo parece
ADN, 18.11.11 |
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Finaliza hoy la campaña electoral con menos intriga de los últimos lustros. Para todos, políticos y votantes, ha resultado larga, pesada y agotadora. No he llevado exhaustivamente la cuenta, pero han sido tres años, semana arriba, semana abajo, de bombardeo, ataque, negación y defensa por parte de las dos formaciones principales, de nacionalistas, escindidos, indignados , minoritarios y algún que otro amago exhibicionista.
La misma crisis que se ocultó con todo cuidado bajo la alfombra (cuando Manuel Pizarro, en 2008, alertó de lo que se nos venía encima, le prestaron la misma atención que a una Casandra demenciada) ha sido ahora tan mencionada que casi se nos ha olvidado lo esencial: la desesperanza y el profundo desconocimiento de todos, expertos y quienes no lo somos, de cómo solventar la productividad, cómo amortizar la deuda, cómo crear empleo, que aflore el dinero negro y que se regulen los trabajos sumergidos. Ni un partido, ni otro, ha logrado convencer al ciudadano de que saben en qué se andan.
Si algo ha quedado claro tras mítines, micromítines, caricaturas, sintonías y debate, en singular, es que este voto será ideológico, o de castigo: movido por la decepción, o por la fe en que cualquier cambio mueve las aguas y las limpia. Pero quien vote el día 20 lo hará con poca alegría, consciente del durísimo ajuste venidero, de lo que dicen los silencios de la campaña. Y si no es así, si en realidad esto es el comienzo de una brillante era, del resurgir del país y su economía, discúlpenme; pero lo parece. |