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Espido Freire
   
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  ADN

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Copa y tijera
ADN, 14.05.10

Unos minutos después de que el Athletic de Madrid obtuviera su copa varios cohetes resonaron en el cielo de mi barrio. Salía yo de una reunión, y me encontré con algunas chicas por la calle, con la bandera española anudada sobre el pecho, como una capa, y con expresión triste. Por un momento, creí que quizás las celebraciones fueran de consuelo, y no de celebración. ¿Qué ha hecho?, pregunté, con un punto de ansiedad. Ha ganado, contestaron, y recuperaron al instante la sonrisa.

Me sorprendí con esa pregunta que muchas veces había escuchado a mis amigos, y de la que me había burlado. Si un deporte me gusta, ése es el tenis, y sabía ya que Federer había ganado, como tantas veces hace, en ese baile elegantísimo que efectuó en la Caja Mágica. Sin embargo, creo que de manera inconsciente me hacía falta contagiarme del entusiasmo sin límite que los aficionados de corazón transmitían, y sobre todo, mi mente buscaba un cierto consuelo a los tijeretazos que harán nuevos jirones en las economías familiares, y que ese mismo día (tarde, y con una conciencia de culpa evidente) se habían hecho públicos.

Y me inquietó el que no se hubiera hablado de las jubilaciones espléndidas, o de las bonificaciones anuales de los altos funcionarios, o de los políticos retirados, y que en cambio se carguaran las tintas en la insolidaridad de los profesores, los militares, los ordenanzas o limpiadores. Y ese pensamiento (la disculpa constante a los ricos, para reclinarse contra los humildes) me trajo a la mente los sueldos de los futbolistas, y ya se me estropeó del todo la alegría.

© Espido Freire