|
Oh, lo difícil no es sacarnos de la crisis. Lo complicado radica, por supuesto, en quién nos sacará de la crisis. Debería ser alguien consagrado, un hombre, difícilmente una mujer, porque tras tanto esfuerzo es inverosímil que una mujer renuncie a su carrera, y tras tanto esfuerzo sigue resultando poco creíble que se valore un liderazgo en esas condiciones. Valiente, dogmático, pero con un punto irreverente. Un líder nato, pero suicida. Alguien capaz de llevar a cabo medidas impopulares (respecto a impuestos, funcionarios, pensionistas…) que todos menos los grupos afectados (pensionistas, funcionarios) aprobarían.
Alguien capaz de resistir, sin que su vida se quebrara, críticas, ataques e insultos.
Alguien resignado a no ganar las siguientes elecciones.
Alguien dispuesto a cumplir con su deber sin una recompensa a corto plazo.
No sé cómo los llamarán. Estoy segura de que entre la clase política, tan rápida en motes, tan hábil en burlas, recibirán un nombre. Varios. En la calle se les llama mártires. Se les llama también, para vergüenza y aprendizaje de todos, Suárez.
Qué hay que hacer, por desgracia, se sabe desde hace meses. No hay quién lo asuma. Porque, quien lo haga, afronta la corrupción. El dinero negro. Las influencias. Lo pasado, lo putrefacto. Lo que, durante años, España ha sido. Un nuevo modelo, una esperanza. Investigación y valor. Y la nueva España necesita, al menos, un mártir. Un equipo dedicado. Pero, ¿quién, en el Gobierno, en la oposición? ¿Quién, cómo, cuándo? |