Pequeña mitología parisina (crónica incluida en la revista Room nº4)
Volver a una ciudad en la que uno pasó muchos años es, invariablemente, una concesión a la más gastronómica melancolía. El escritor peruano regresa al París donde vivió entre 1969 y 1984, y muy a su manera —divertido, nostálgico, cariñoso, todo al mismo tiempo—, recorre los restaurantes, bares, cafés, hoteles y terrazas que guiaron sus pasos en esos años entre la escritura de Un mundo para Julius y El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz. Citando a su amigo Enrique Vila-Matas, París, con Bryce Echenique, no se acaba nunca.
Era el quinto de una serie de viajes a Francia y esta vez le propuse a Anita, mi esposa, poner en práctica aquello de la relatividad de las cosas de esta vida, muy a nuestra manera. El asunto consistiría nada menos que en empezar por el hotel más caro, en nuestra visita a París, e ir bajando en doce días hasta el más barato de cuantos conocí en los quince años que allá viví.
Fotografía de Jean Marie del Moral
Lee aquí el texto completo (pdf) |