Escrita a la manera de una novela picaresca, la vida
de la niña Eva Luna, a veces trágica, a veces cómica,
es una historia preñada de otras historias encarnadas
en una sucesión de personajes tiernos (un embalsamador
de cadáveres), inquietantes (una mujer que sobrevive
a su propia decapitación) o grotescos (una mujer con
cuerpo de hombre). Pero sobre todo es un apasionante
despliegue de imaginación y capacidad narrativa.