"La ciudad de las bestias" es un relato divertido, interesante, fácil de leer y con un toque de ironía que sutilmente reprocha la actuación y pasividad del gobierno y de la opinión mundial respecto a la situación de explotación a la que son sometidas muchas tribus indígenas del Amazonas. Tras una novela de aventuras, emocionante y exótica a la vez, se esconde una crítica por la invasión masiva del hombre blanco con fines exclusivamente económicos y materialistas: la historia hace hincapié constantemente en la destrucción y perversión (tanto de la selva virgen como de sus habitantes de raza india) que este hecho comporta.
Al margen de esta opinión de fondo, en ocasiones un poco moralista, la novela describe magníficamente todos los paisajes amazónicos, sus gentes y culturas, así como todas las aventuras de los protagonistas. La profusión de adjetivos y pasajes descriptivos contribuye a dar una imagen muy real de la situación; la atmósfera y el ambiente llegan a captar por completo al lector.
Ligado a esta idea, quiero destacar que me ha gustado muchísimo todo el mundo imaginario y fantástico que la autora crea alrededor de los personajes; el aura de misterio que rodea a laos indios, y casi toda la segunda mitad del libro, me intrigó muchísimo; posiblemente es la parte que leí más rápido porque despierta una necesidad acuciante de saber qué va a pasar. Supongo que a todo esto contribuye el estilo de la autora y su uso del realismo mágico, en mi opinión utilizado aquí con gran maestría.