P · Si tuviera la oportunidad de despedirse de Hurbinek antes de su muerte, ¿cómo lo haría?
R · No, por favor, no me haga esta pregunta. Es cruel. Precisamente hay un momento en la novela en que trato de contar lo que sentirían los padres que tenían que desvestir a sus hijos para llevarlos a la cámara de gas, y al acabar de escribirlo, dejé el capítulo, que termina precisamente así: no pudiendo concebirlo, no pudiendo ni siquiera imaginar nada más que el hecho de contarlo y echarme a llorar.
P · ¿Cuáles son los cambios producidos en usted tras el "viaje" que hizo escribiendo la obra?
R · El personaje de la novela no soy yo, sino un personaje de novela. Con todo, la novela –y lo que supuso para mí como escritor el hecho de tener que meterme de lleno en lo más espantoso de los seres humanos—me cambió en muchos aspectos. Uno de ellos es que comprendo al pueblo judío mucho más, y he tomado un partido claro para combatir donde sea todo atisbo de antisemitismo o de antisionismo. Es curioso, en España por ejemplo, todavía hay escritores, como Maruja Torres, que dicen esa estupidez de que no son antisemitas sino antisionistas, cuando son en realidad verdaderos necios proislámicos de un antisemitismo muy profundo.
P · ¿El Holocausto ocupa algún sitio en los escritores españoles contemporáneos?
R · No, la verdad es que no. Como tal, al menos. Sí que hay algunos escritores aislados que estamos abordando el asunto porque nos sentimos europeos, y universalistas y porque el Holocausto se ha convertido en patrimonio de ese europeismo que nos define. Por desgracia es así, forma parte de nuestra ya larga decadencia. Creo que somos cinco o seis los escritores que abordamos directamente la Shoah.
P · ¿Cuáles fueron las reacciones que se produjeron en España tras la publicación de 'El Comprador de Aniversarios'?
R · La verdad es que las reacciones fueron casi todas muy buenas, si he de ser justo. La crítica fue muy elogiosa y los lectores con los que pude hablar, o que se dirigieron a mí, estaban realmente conmovidos y emocionados. Muchos, incluso, han aprendido algo sobre el Holocausto y sobre lo judío, ya que tenían una gran ignorancia. Esto es clave: la ignorancia y la información como elementos diferenciales a la hora de opinar.
P · ¿Por qué publica sus libros en editoriales pequeñas?
R · Bueno, yo estoy curado de toda vanidad y de toda necesidad de reconocimiento. Sé quien soy y lo que hago. Por eso es fundamental para mí que el editor con quien publique sea alguien que se enamore del libro y con quien pueda hablar cara a cara. Además, con el tiempo, siempre he acabado haciéndome muy amigo de mis editores, hasta el punto de que ya no los veo como editores, sino como amigos. Ahora, en España, publico en una editorial más grande, pero sólo porque mi editora es la estupenda escritora Ana María Moix. Cuando ella se vaya yo me iré. Y en Israel, un editor tan generoso como Uzi Agassi se merece mi respeto y elogio, y confío ganarme su amistad.
© 2008 Adolfo García-Ortega Todos los derechos reservados