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Javier Cercas
y el relato real

Entrevista
::
"Soldados
de Salamina" (Tusquets Editores) está en boca de
todos los buenos lectores. A Javier Cercas se le tenía
controlado desde que en 1987 publicó un libro de cuentos,
"El móvil", pero no ha sido hasta "Soldados de
Salamina" que ha dado el auténtico do de pecho. Uno
de esos libros que salvan por sí solos la temporada
literaria, y asientan de manera brutal la obra de un
escritor.
El núcleo central del libro es la figura de Rafael
Sánchez Mazas, escritor semiolvidado y principal
ideólogo de la Falange, y el episodio de cómo
escapó de su fusilamiento. La guerra estaba acabando,
y las tropas nacionales se ciernen sobre Cataluña.
Las tropas republicanas se retiran, arrasando puentes
y vías de comunicación para guarecer su retirada. Sánchez
Mazas está preso en Barcelona, y consigue escapar
de un fusilamiento colectivo. Cuando salen en su busca
-pocas presas más importantes había que Sánchez Mazas,
casi comparable a la figura de José Antonio-,
un miliciano anónimo le encuentra, le encañona y le
perdona la vida. Sánchez Mazas se embosca, y consigue
la ayuda de un grupo de payeses, a quienes ayudará una
vez acabada la guerra. Pero siempre recordará al miliciano
desconocido que le salvó la vida.
El narrador es un Javier Cercas que no es el mismo
Javier Cercas que firma el libro. Hay cosas del autor
en el personaje, aunque la trama está tan bien urdida
que el lector da por sentado que está ante la misma
persona. Este es uno de los mayores hallazgos de "Soldados
de Salamina". El narrador cae seducido por la figura
de los supervivientes, del olvido en que cayeron todos
los que murieron por defender sus ideales, que eran
los de una república legítimamente instaurada. Tiene
el libro cierto aire de reconocimiento de esos otros
"Caídos por España" que no tienen, no ya calles
con sus nombres, sino siquiera una pensión o una ficha
limpia de antecedentes penales. Es también por eso que
"Soldados de Salamina" es un libro necesario en esta
España tan desmemoriada. Para que no se olviden
al medio millón de españoles que tuvo que cruzar la
frontera ante la inminente llegada de las tropas nacionales
a Barcelona. De cómo se gestó el ideario de la
Guerra Santa que asolaría España y que empapó
durante cuarenta años todos los aspectos de la vida
española.
No caben adjetivos huecos con este libro. Realmente
conjuga de forma magistral la realidad y la ficción:
todas las historias y todos los personajes tienen el
mismo peso, desde la novia de Cercas a Miralles,
el excombatiente retirado en un asilo de Francia,
pasando por el propio Cercas, o el escritor chileno
Roberto Bolaño... pero, ¿hasta qué punto son
los personajes reales o imaginarios? Ese es otro de
los grandes méritos de "Soldados de Salamina", uno de
esos libros que congracian con la literatura. 
| "Durante esos años de hierro Sánchez Mazas pronunció
discursos, diseñó estrategias y programas, redactó
ponencias, inventó consignas, aconsejó a su jefe
y, sobre todo a través de F.E., el semanario oficial
de la Falange -donde se encargaba de una sección
titulada "Consignas y normas de estilo"-, difundió
en artículos los anónimos firmados por él mismo
o José Antonio unas ideas y un estilo de vida que
con el tiempo y sin que nadie pudiera sospecharlo
-y menos que nadie el propio Sánchez Mazas- acabarían
convertidos en el estilo de vida y las ideas que,
primero adoptadas como revolucionaria ideología
de choque ante las urgencias de la guerra y más
tarde rebajadas a la categoría de ornamento ideológico
por el militar gordezuelo, afeminado, incompetente,
astuto y conservador que las usurpó, acabarían convertidas
en la parafernalia cada vez más podrida y huérfana
de significado con la que un puñado de patanes luchó
durante cuarenta años de pesadumbre por justificar
su régimen de mierda". |
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Soldados de Salamina, pág.
86
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Página de Tusquets:
www.tusquetseditores.com

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