En un biombo chino

El mar y sus significados

El ojo sentimental

La colina negra

Entre árabes

Anochece en Katmandú

Las reinas de África

Los días de Birmania

Gente remota


¡EL VIAJE DE TU VIDA!
Todo lo bueno se acaba: sin ir más lejos, las vacaciones... y nuestro concurso de relatos de viajes. Así que aquí están l@s tres afortunad@s que recibirán en su domicilio un lote de libros de Altäir Viajes. ¡Enhorabuena a los ganadores, y gracias a todos por participar!

Los ganadores son:
-Mónica Soler, "Dios y los colores"
-Jon Madari, "Mardi Grass"
-Verónica Watt, "Cuando fui Cenicienta".

Cuando fui Cenicienta
Dios y los colores
Elephant and Castle
Siempre nos quedará...
Kaixo
Mardi Grass

 

CUANDO FUI CENICIENTA
Verónica Watt

Se trataba de un regalo: "mira- me dijo mi mamá - ¿que te parece que en vez de los típicos regalos para los 18 años, recibas, en un año mas, un viaje ?" Ah???? Casi muero. Literalmente , porque el corazón me latió más rápido que de costumbre, sentí un mareo intenso y creo que conocí demasiado de cerca eso que se llama felicidad. Esperé. Y esperé. Y esperé un poco más. Pasó un año, era Enero, en Chile estábamos en verano. Partí. Sola. Feliz, completamente feliz.
¿Destino?: Italia. El sueño de toda una vida. Allá vamos. Siempre he pensado que las cosas pasan siempre y cuando uno les de una ayudadita: ya en el avión le dije a un tipo bastante atractivo (en comparación al resto de la ganadería que encuentras en un avión turista) que me entretuviera. 12 horas hasta España con el tipo haciéndome cariño en el brazo. Esto se viene bueno, me dije.
Llegué a Italia, mejor dicho a Roma. De -3 a 0 grados promedio. Me moría, me congelaba... y además me fui a vivir por un mes a la casa de una señora de unos 60 años que apenas me vio llegar apagó la calefacción (incluyendo el factor de que el agua caliente se cortaba misteriosamente todas las mañanas...). Pero era Roma: esa Roma con la que había soñado siempre. Todas las mañanas salía a la scuola . Los atrasos llegaron a ser hasta de un hora. De algo sirvió, porque ahora puedo leer en italiano. Pero pasó una cosa curiosa , extrañísimas que determinó y terminó en los últimos 6 meses.
Conocí en una fiesta a un galés. Hablamos de todo lo que puede ser interesante y mas aun si tienes unas copas de mas (aunque parece que yo tenía como media botella más..) : filosofía, literatura, música, arte... perfecto. Vivimos esa noche entre Miller, Nietzche, Dostoievsky, Pablo Azócar, mi profesor de filosofía (del que aun no me recupero con entereza) , unas alabanzas mías desesperadas a Sartre, él jugueteando con el aro que ya me había roto la oreja y un montón de humo de cigarro en los ojos. Se me hizo tarde para irme. Hacía frío y esa era la casa de mi amiga... cuento corto: nos quedamos durmiendo cuatro sobre una cama demasiado estrecha (incluyendo a una psicótica que pegaba patadas a karatekas imaginarios). De que dormimos, eso no lo puedo jurar. Podría decir en cambio que esa noche me sentí segura, que el tipo que recién había conocido me abrazó como nadie en mi vida lo había hecho, y que respirar su olor entre sueños fue lo más sensual que me ha pasado. No hubo necesidad de besos ni nada grotesco: el cuento de hadas era mágico y veía desde ya comenzar una historia.
.....Pero los cuentos de hadas acaban- a veces demasiado pronto- y despertamos/desperté sintiéndome extraña. Ya habían pasado las doce hace
rato.