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El mundo. Es el año
de la Guerra de Iom Kippur, entre árabes e israelíes;
del golpe militar que derrocó al gobierno socialista
de Salvador Allende en Chile y de la muerte de los
dos Pablos: Neruda y Picasso. Por entonces las mountain
bikes desataron un boom ciclístico mundial y -tras
la figura de Bruce Lee- el Kung Fu alcanzó enorme popularidad.
El
país. "Campora,
al gobierno, Perón al poder": con ese slogan, el
candidato justicialista consiguió un masivo triunfo
electoral, apoyado particularmente por el ala izquierda
del peronismo. En su discurso inaugural, frente
a una multitud que lo ovacionaba, Cámpora apoyó
la resistencia popular frente a la violancia del
sistema, se comprometió a romper lazos de dependencia
política en un país donde agrupaciones como Montoneros
y el ERP habían optado, tiempo antes, por hacer
la revolución recurriendo a la lucha armada. La
complejidad del movimiento justicialista terminó
por quedar expuesta con el regreso de Perón a la
Argentina en junio de este año.
El
humor. Un
ciclo se clausuraba con la agonía de revistas
emblemáticas como Rico Tipo cerrada ese
año Patorozú, que dejó de publicarse
en el 77. A la par, el escenario humorístico comenzó
a sacudirse con cada número de la revista cordobesa
Hortensia y con Satiricón.
La
historieta. A pesar del auge de la televisión
y la competencia de las revistas mexicanas, Editorial
Columba, atravesó su mejor época entre 1970 y 1975.
Editaba al mismo tiempo El Tony, D'Artagnan, Intervalo,
Fantasía -con sus versiones "todo color" "súper color"
"extracolor" y decenas de variantes- y cuatro revistas
de treinta y seis páginas: Nippur de Lagash, Dennis
Martin, Alamo Jim y Cabo Savino. Las ventas mensuales
del sello alcanzaban los dos millones y medio de ejemplares
por obra y gracia de Robin Wood, el guionista que escribía
casa todas las tiras de Columba.
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