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"La
revista de nuestro tiempo", se definió a sí misma Panorama
(un emprendimiento de Editorial Abril en sociedad con Time-Life
y Mondadori) y en verdad lo fue. El semanario político nació en
1963, y cuando Quino comenzó a hacer humor en sus páginas
-cinco años después-, la publicación ya era un lugar de referencia
para los periodistas y para los lectores. Contaba con una
especie de redacción doble en Buenos Aires y en Nueva York,
le daba gran importancia a la información internacional y
a los enviados especiales. Sus artículos, extensos, abordaban
cuestiones que no se desarrollaban en los diarios o a las
que se les daba un espacio mínimo.
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El mundo. Año clave en
una década de revoluciones desde la política hasta las formas
del amor, en 1968 se produjo la Primavera de Praga -la tentativa
de apertura democrática en la Checoslovaquia comunista-, así como
las manifestaciones estudiantiles y obreras del Mayo francés,
al grito de "seamos realistas, pidamos lo imposible" o "la
imaginación al poder". Esta efervescencia tuvo, a su vez,
su contracara represiva: la llegada de los tanques soviéticos
a Praga; el atentado contra Rudi, el rojo -el lider estudiantil
de Alemania occidental-; el asesinato del pacifista negro Martin
Luther King y la masacre de poblaciones civiles en Biafra, sumida
en la guerra civil nigeriana. Las muertes y la represión contra
los estudiantes universitarios se sucedían en Tlatelolco, México:
el mismo país que recibió a los siete mil atletas de 112 paises
que compitieron en los XIX Juegos Olimpicos.
El país. Juan Carlos Onganía, presidente de facto,
llevaba dos años en la Casa Rosada y ya empezaba su decadencia.
A las diferencias que se profundizaban dentro de la cúpula militar,
se sumaban los disturbios estudiantiles, las protestas obreras,
el surgimiento de la CGT combativa conducida por el dirigente gráfico
Raimundo Ongaro y el levantamiento protagonizado por un grupo de
guerrilleros en Taco Ralo, Tucumán. Por presión del régimen, nada
de esto era cubierto por los canales de una televisión que acogió
los almuerzos con Mirtha Legrand y al Topo Gigio. El mismo año,
además, se realizaron en el país el primer transplante de corazón
y el primero de pancreas. Niccolino Locche se consagró como el
tercer Campeón Mundial de Boxeo argentino, mientras crecía el rock
nacional, el cine político, la novela negra, la ciencía ficción
y la construcción de edificios de departamentos.
El humor. Sin amilanarse por la censura que terminó con
Tía Vicenta, Landrú publicó en el 68 la revista Tío Landrú -"la única
revista que anda bien cuando las cosas van mal"- editada por
Primera Plana. Pero ni este intento ni otros (María Belén, un poco
antes, y Tía Vicenta en el 76), alcanzaron a asemejarse a la publicación
original.
La historieta. Un año después de que Francia
organizó la primera muestra consagratoria del género en el Museo
del Louvre, en el vanguardista Instituto Di Tella de Buenos Aires
se realizó la Primera Bienal de Historieta. Una de las consecuencias
de la exposición fue la aparición de LD, Literatura Dibujada, una
revista dirigida por Oscar Massotta. Algunos especialistas sostienen
que, para cuando la historieta argentina se convirtió en objeto
de estudio, estaba muerta ya. Pero el tiempo demostro lo contrario.
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