Quino
logró vender su primera historieta cuatro años antes de iniciar
sus páginas de humor en Esto Es. Era una publicidad para
una sedería que se llamaba Sedalina. "Prefiero tratar
de no pensar cómo era, porque seguramente me avergonzaría",
dice ahora. Sin embargo, ya estaba allí el germen de una
de sus líneas de trabajo: la ilustración de anuncios publicitarios
y campañas de bien público, tratados con la misma calidad
artística que el resto de su obra.
En las décadas del 60 y el 70 realizó avisos
para Gilette, Sylvapen, camisas Manhattan, Alfombras Atlántida
y hasta para Clarín, el diario en el que comenzaría a publicar
regularmente años después.
Mafalda misma nació por encargo: Agens
Publicidad quería lanzar una nueva línea de productos electrodomésticos
marca Mansfield a través de una historieta que fuera "una
mezcla de Blondie y Peanuts" y cuyo personaje llevara
la letra M en el nombre. Finalmente la campaña no se concretó pero
la enfant terrible se hizo famosa por el mundo.
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