| Un
amigo mío, el dibujante Quino
(se llama así pero cuando firma cheques
pone Joaquín Lavado), me dijo que tenías
mucho interés en contratarnos a mí
y a mis amiguitos, Susanita,
Felipito,
Manolito
y Miguelito,
para juntos trabajemos todas las semanas en tu
revista. Aceptamos con mucho gusto, pero antes
debo decirte que en casa aumentó la familia,
por que el 21 de marzo nació mi hermanito,
lo que alegró bastante a mi papá
y mi mamá; y a mí me produjo curiosidad.
Ahora estamos todos muy preocupados por atenderlo
y pensar en un nombre que a él le guste
cuando sea grande.
Como me parece que vos y los
lectores de la revista querrán conocerme
un poco mejor antes de firmar el contrato te envío
mi currículum (¿así se escribe?)
más o menos completo por que de algunas
cosas ya no me acuerdo. ¡Ah!, también
te mando algunas fotos de mi album de familiar
que me sacó mi papá, ¡pero
devolvémelas!.
En la vida real yo nací
el 15 de marzo de 1962. Mi papá es corredor
de seguros, y en casa se entretiene cuidando plantas.
Mi mamá es ama de casa. Se conocieron cuando
estudiaban juntos en la Facultad, pero después
ella abandonó para cuidarme mejor, dice.
El nombre que me pusieron fue
en homenaje a una pibita que trabajaba en la película
'Dar la cara', que se hizo leyendo el libro del
escritor David Viñas.
El 22 de septiembre de 1964,
Quino me consiguió una recomendación
para trabajar en la revista Primera Plana, y en
marzo del 65 me llevaron al diario El Mundo.
Vas a ver que mis amiguitos
te van a gustar tanto como a mí. Felipito
tiene un papá que es todo un ingeniero;
él es bueno, un poco simple, tierno y,
a pesar de que en la escuela está un grado
más que yo, a veces lo cuido como si fuera
hijo mío. A Manolito lo conocí en
el almacén de su papá, porque nosotros
somos clientes de él. Ahora vamos al colegio
juntos. A veces me hace enojar porque es muy cabeza
dura. Siempre quiere tener razón... y lo
que más bronca me da es que casi siempre
la tiene. Con Susanita no me llevo muy bien. Reconozco
que a veces parezco muy antipática con
ella, pero cada vez que habla parece el Premio
Nobel de la Clase media. Seguro que cuando sea
grande tocará el piano, se casará
y tendrá muchos hijos y jugará a
canasta. Te voy a contar un secreto, pero no se
lo digas a nadie, porque a Susanita no le gusta
que se sepa: el papá de ella es vendedor
de una fábrica de embutidos. Miguelito
es el último que ingresó a la barra.
Todos lo queremos mucho y nos hace reír
porque piensa siempre las cosas más fantásticas.
Claro que es muy chico todavía. Va a un
grado menos que nosotros.
En estos días recibí
muchas cartas y llamadas telefónicas preguntándome
por mi hermanito. A casi todos les preocupa saber
cómo mis papás me explicaron el
ausnto. Fue así: me llamaron un día,
se pusieron muy colorados, dijeron que tenían
que decirme algo muy importante. Mi papá
me contó que habían encargado un
hermanito para mí, que antes de nacer lo
cuidaría mamá porque crece como
una semillita, y que la había plantado
él porque sabe mucho de plantas. Yo no
entendí muy bien, pero me puse muy contenta
al saber la verdad, porque la mayoría de
los chicos de la escuela hablan de los nenes que
nacen en repollos o los trae la cigüeña
desde París... ¡Con los líos
que hay ahora en París están como
para pensar en cigüeñas!.
Otros me preguntaron cómo
siendo yo tan pesimista en un problema tan grave
como el de la paz, creo todavía en los
Reyes Magos. Melchor, Gaspar y Baltasar existen
porque me lo dijo mi papa, y yo le creo; en cambio
sobre la paz tengo todos los días pruebas
de que, por ahora, es un cuento. Aprovecho la
publicación de esta cartita para enviar
un saludo a U-Thant y a los Beatles, a quienes
admiro mucho. El pobre secretario, de la ONU tiene
muy buenas intenciones, y sería macanudo
que le hicieran caso, pero... Pensando en él,
comprendo mejor a papa y a mama. Después
de todo, ellos no tienen la culpa de cómo
son y cómo viven. Los Beatles me gustan
por que son muy alegres, están de acuerdo
conmigo en muchas cosas, y tocan la música
que nos gusta a los jóvenes. Ellos deberían
ser presidentes del mundo, porque tienen influencia
sobre mucha gente de todos los países.
Me gusta leer, escuchar los noticiosos, mirar
la TV (menos las series), jugar al ajedrez, al
bowling y a las hamacas. También me gusta
mucho jugar y correr al aire libre, donde haya
árboles y pajaritos como en Bariloche.
Cuando fuimos de vacaciones para allá,
pasamos días muy lindos. Este años
no fuimos de vacaciones porque esperábamos
la llegada de mi hermanito. Espero que en el verano
crezca pronto, así lo podremos llevar con
nosotros a Córdoba. Cuando se preocupe
menos por el chupete, le voy a presentar al Pájaro
Loco, que trabaja en TV. Seguro que le va a gustar
tanto como a mí.
Entre las cosas que me no gustan
están: primero, la sopa, después,
que me pregunten si quiero más a mi papá
o a mi mamá, el calor y la violencia. Por
eso, cuando sea grande, voy a ser traductora de
la ONU. Pero cuando los embajadores se peleen
voy a traducir todo lo contrario, para que se
entiendan mejor y haya paz de una buena vez.
Hasta la semana que viene.

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