Paul Strand
Manuel Álvarez Bravo

Cuando fui a México en 1932, conocí y entable amistad con Manuel Álvarez Bravo, entonces un joven que estaba empezando su carrera como fotógrafo. Ahora el afamado Centro Cultural de México, el Palacio de Bellas Artes, anuncia una exposición de la obra de Bravo de 1928 a 1968, los frutos del trabajo de toda una vida. Aquella tendrá lugar y constituirá una parte relevante de la inminente Olimpiada.
Ojalá pudiera ir a ver, como harán los miles de personas que irán a México en los próximos meses, la obra de cuarenta años de Bravo colgada en el Palacio que alberga ejemplos de algunas de las más hermosas pinturas murales de México.
Las fotografías de Bravo estarán también allí, lo sé, a las mil maravillas, porque en su sensible acercamiento a los problemas tanto de la cámara como de la vida a su alrededor se ha convertido en el mas grande fotógrafo de México y en uno de los fotógrafos más sobresalientes de su tiempo. Su obra está enraizada firmemente en su amor y su entendimiento compasivo de su propio país, sus gentes, sus problemas y sus necesidades. Nunca ha dejado de explorar y conocer todo ello íntimamente. Es un hombre que ha dominado un medio que respeta meticulosamente y que utiliza para hablar con calidez sobre México igual que Atget hablaba de París.
Pero el arte realista de Bravo está también estrechamente relacionado con la tradición gráfica mexicana de Posada y los grandes exponentes del arte muralista mexicano que nacieron de la Revolución Mexicana: Orozco, Rivera y Siqueiros describía el propósito de su arte con estas palabras: "Nuestro movimiento pictórico mexicano, con sus conceptos plásticos y su nuevo realismo, en abierta rebelión contra el formalismo, tomó como su base al hombre, el mundo físico en el que se mueve, lucha y muere".
Esta es la gran contribución humanista mexicana al arte de nuestro tiempo. Y es de esta tradición de la que Manuel Álvarez Bravo, utilizando el arte y el medio de la fotografía, constituye una parte espléndida e importante.

Orgeval, Francia, 8 de Junio de 1968
Aperture, 13:4
Traducción de Luis Gago