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Las
fotografías.
Hay una fuerte conexión
entre las fotografías y la obra
pictórica de Scully como si quisiese
descubrir en la naturaleza el orden expansivo
de su obra. Gran parte de las fotografías
de la muestra pertenecen a un viaje que
Scully hizo a Santo Domingo y Portugal
en 199. Las paupérrimas pero coloristas
casas dominicanas ofrecen una trama de
colores y vida formada por la multitud
de paneles de madera, ventanas de , puertas,
gateras, respiraderos y toda clase de
líneas colocadas al azar que se
transforman en una extraña sinfonía
de orden por el punto de vista -frontal-
desde el que Scully fotografía.
Componen otras series, a parte de las
de Santo Domingo, fotografías de
Barcelona y Estados Unidos,
con el mismo tratamiento. El resultado
de la obra fotográfica de Scully
es siempre el mismo, el orden de las cosas,
en un sentido emocional, en elementos
inertes estáticos pero al mismo
tiempo vividos y/o desgastados por el
tiempo pero que están plena armonía
consigo mismos, armonía elemental
y emocional que no tiene que ver con una
acción adrede, sino con una intencionalidad
del autor que así nos las presenta,
abriéndonos los ojos a otro punto
de vista de la realidad. 
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