9 abril 2000
El día amanece sobre el puesto fronterizo
de Taba, son las seis de la mañana cuando
piso el suelo de Egipto, la luz es rosa pálido,
la brisa es todavía muy suave.
En el taxi veo avanzar la mañana. Aid conduce
a tumba abierta sobre la carretera que ondula a
esta hora desierta entre el Mar Rojo y las montañas
del Sur del Sinai.
Aid es beduino. Tengo la sensación de no
entenderlo todo, de que me falta algo pero sé
que he tenido suerte.
Primer té con los beduinos. Por aquí
pasan en camello, a pie, en coche. Siempre una visita,
una comida y múltiples tés compartidos.
Dos hombres se envuelven en una manta y se duermen,
el sitio es lo de menos. Otros hablan del desierto.
Dos hombres llegan en un "pick-up" Toyota.
Están magníficos en su chilaba, el
pañuelo enrollado en la cabeza. Goma y Rabia
son los hijos de Cheikh Selim Barakat Selim, de
la tribu de los Aleigat, guardián de las
ruinas del templo egipcio de Sarabit el Khadim.
Al día siguiente por la mañana partimos
para su pueblo. Llegamos al final de la tarde, atravesamos
el desierto de Este a Oeste por las pistas.
Es mi primer desierto. Depardon diría "mi
desierto fundador". Me siento inmediatamente
aprisionada por la belleza de este espacio infinito,
lunar, fuera del tiempo.
Este doble descubrimiento de un lugar y de un pueblo
fuera de lo común me abre todas las posibilidades
fotográficas. Desgraciadamente, sólo
me quedo tres días en Sarabit el Khadim,
el tiempo de domesticar un poco nuestras diferencias
y de compartir la curiosidad recíproca que
nos anima.
Mi proyecto fotográfico es ahora una realidad.
Quiero escribir en imágenes la vida en el
corazón de la nada, describir la magia de
la extraordinaria lentitud del tiempo, mostrar la
belleza de un pueblo libre, señor y guardián
del desierto.
La amistad de estos hombres que me invitan, donde
nadie viene, a compartir la vida de su tribu me
llama a un nuevo viaje.
8 julio 2000
Llego a El Cairo por la tarde. Hace 40º
a la sombra y no se ve ninguna. La ciudad sofoca,
claxons, el país está vacío.
Encontrar a mis amigos, su pueblo, su desierto.
No sé en qué país estamos.
Amo esta gente alegre, simple y calurosa, curiosa
abiertos y tranquilos. EL tiempo no tiene importancia.
Aquí se vive el presente cualquiera que sea.
El pasado, el futuro, hablamos un poco. La arena
habla de la existencia de Dios, nadie tiene prisa.
El verano es caluroso, de una sombra a otra, de
un té al siguiente, aspiramos cada corriente
de aire, cada soplo de viento.
El exceso del lugar reduce todo a lo esencial. El
espacio reduce el tiempo. Es el país del
absoluto, acaba con nuestra visión racional
del mundo. Aquí la palabra eternidad cobra
todo su sentido. En su desnudez, en su desmesura,
el desierto llama a la desnudez, a la revelación.
Busco las huellas de este viaje interior, de este
reencuentro, de este roce, de este shock.
Los días pasan. Fotografío lo que
me rodea, a aquellos que me lo piden, a todos los
que posan. La fotografía es una rareza para
ellos, ninguno se muestra indiferente. Cada vez
que me llevo la cámara a los ojos, ellos
se preparan . Difícil de hacérselo
olvidar. Mi presencia es todavía demasiado
novedosa. Me fundo, comparto, entro en su ritmo.
Con Goma, mi guía, recorro el desierto. Reclaman
mi presencia para un té, una comida, algunos
no han visto nunca un extranjero. En inglés
hablamos de la historia de su pueblo, de sus preocupaciones,
de su organización social, su porvenir.
Quiero fotografiar la sociedad beduina del Sinai,
es una sociedad poco conocida,olvidada.
Su aislamiento ha preservado y reforzado su estructura
social, sus costumbres, sus leyes tribales, a pesar
de que hace 20 años que se hicieron sedentarios.
La solidaridad es la regla fundamental, nadie es
nunca olvidado. La responsabilidad colectiva es
un valor fuerte.
La organización beduina reside en la existencia
de una sociedad jerárquica (cada tribu está
bajo la protección de un Cheikh, doce en
el Sinai) y de un poder supra-tribal
Hay dos puntos de vista: el de los beduinos y el
del poder, al que le gustaría cambiar su
estructura, controlarles, escolarizarles. 