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El
montaje
Cuando el espectador se acerca a "mirar" las fotos,
las encuentra ocultas, debe abrir cajones y puertas
para indagar sobre las fotos. El original concepto
es obra de Juan Ramón Martín, que ha dispuesto
el material en cajas cerradas, o bloques blancos,
dónde las imágenes están "hacia dentro", y el
visitante debe investigar, y mirar, abrir puertas
o cajones como si se tratase de un armario, practicar
el voyeurismo a través de agujeros misterioso.
Uno de los espacios más espectaculares son las
"cajas" suspendidas del techo. El exterior no
ofrece ninguna pista al "mirón" que debe agacharse
y entrar dentro del objeto para sumergirse en
fascinantes retratos. Iconos como Bette Davis,
Luis Buñuel un anciano y risueño Mickey
Rooney o un orgulloso padre "Cantinflas".
Los creadores, cariñosamente, llaman a estas estructuras
"boinas".
Cómo aseguraba en San Sebastián Diego Galán
"Esta es una exposición para curiosos y espías.
El que no investigue no va a ver nada". En definitiva,
un espacio lúdico y de descubrimiento, de investigación
y de curiosidad, entre la revista del corazón
y la nostalgia.
La muestra está ideada en origen para la pasada
edición del concurso, en el 2000, en el marco
de la nueva sala de exposiciones del Kursaal
donostiarra, el "cubo blanco" de Rafael
Moneo, donde el efecto escénico era aún
más acerado, por la pureza arquitectónica del
ambiente, que en el círculo de Bellas Artes.
La exposición se acercará a ciudades como Barcelona,
Sevilla o La Coruña, en los
próximos meses, las expectativas son muy altas
ya que en San Sebastián tuvo más de 10.000 visitantes
durante las seis semanas que se mantuvo abierta.
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