© Adeline Keil / En quête de territoires

TEXTO: ADELINE KEIL

Este viaje por la ex-Yugoslavia ha sido para mí el desencadenante de una práctica fotográfica cimentada en las problemáticas ligadas a la presencia humana sobre el terreno.

He elegido tratar las fronteras tanto físicas como simbólicas que separan todavía estos territorios y a sus habitantes, años después del fin del conflicto. Es a ellas a quienes he decidido seguir en Mostar, Sarajevo, Gorazde, Srbrenica, Vukovar...

"Fraternidad y Unidad" decía el eslogan de Tito, antes de que el nacionalismo, reprimido durante mucho tiempo, consumiera Yugoslavia. Es en un paisaje fragmentado por la deflagración de ese eslogan que hice este viaje.

¿Qué queda de estas tierras, de estas gentes, tras los estragos de la guerra y la limpieza étnica?

Me he reencontrado enfrentada a la realidad de los hechos, a una posguerra difícil, a una región compleja e inestable.

Conmovida íntimamente por las huellas de la guerra y la impresión de que la muerte sigue presente, me preguntaba: "¿Cómo hace esta gente para reconstruir y reconstruirse...?"

Recuerdo a aquella mujer, los brazos cruzados sobre el pecho, lágrimas en los ojos, caminando por esa tierra de nadie (un antiguo campo de concentración de Mostar, 1995). Aquel día, tomé conciencia del dolor de los otros, que no se puede fotografiar por respeto a esos momentos de duelo, que no es el nuestro pero que nos guía...

La elección de la utilización de una cámara fotográfica sencilla fue para mí una manera de transcribir los rastros, las huellas digitales, que pudieran ser conseguidas al modo de un taquígrafo.

Con sus imperfecciones: aberraciones ópticas, filtraciones de luz, distorsiones, amarillamiento, etc. La Holga, como la Lomo, posee su propia estética, diferente de un cuerpo al otro. El aparato impone una práctica del accidente que le es propia. El fotógrafo no domina el conjunto de factores que forman en el principio la imagen, aunque decide lo esencial: el encuadre y el momento, como en el principio de la fotografía.

Así pues, me he dejado llevar por la intención de documentar sin buscar hacer el trabajo de un periodista.

Las fotografías apelan a la imaginación del espectador, buscando en los lugares de la historia las huellas que han hecho eco, sugiriendo más de lo que muestran.

Adeline Keil es Premio Fnac Europeo de Fotografía 2004

NUEVOS TALENTOS FOTOGRÁFICOS (ESPAÑA)

Leila Méndez (2002)
Margarita García
Buñuel (2003)
Carlos Luján (2004)


PREMIO FNAC EUROPEO

Yann Mingard y Alban
Kakulya (2003)

Adeline Keil (2004)

 

CONVOCATORIA 2005



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