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Estabas en París, con una beca del Ministerio de
Cultura apoyándote, y surge la idea de fotografiar
a la comunidad asiática en París... ¿Qué
otros temas te propusiste y por qué preferiste escoger
este?
Para poder acceder a la beca, presenté un proyecto
sobre foto de calle, documentar sobre la gente, las calles,
etc. Y esto es realmente lo que comencé a trabajar
al llegar a París.
Pero, casualmente, una tarde me topé con una sesión
fotográfica para una boda china en la Place de la
Concorde -la foto del coche rosa es de ese día- [ver
galería] y me quedé alucinado con lo que
vi. Al tiempo, un amigo y su novia de origen laosiano, me
invitaron a otra boda de un familiar que se casaba por el
rito budista-laosiano, y el tema me enganchó definitivamente.
Mostré las fotos que había realizado durante
estos días a una agencia de fotografía y me
propusieron continuar el tema junto a una periodista que
ellos me presentaron. Empezamos a indagar sobre estas comunidades
y salió 'Asiatown in Paris'.
En 'Asiatown in Paris' hay un gran acercamiento –te
has metido en sus salones, en sus ceremonias...- a una cultura
que en un principio parece llena de misterio, tan desconocida,
con unos códigos y unos protocolos radicalmente diferentes
a los occidentales. ¿Cómo has conseguido esa
aproximación? ¿Ha llegado el momento en el
que has logrado realmente pasar desapercibido?
La aproximación se consiguió poco a poco,
gracias al trabajo de investigación que realicé
junto a una periodista francesa. Pasábamos horas
frente a Internet y junto al teléfono buscando asociaciones
y particulares que nos ayudaran a entrar en Pagodas y fiestas,
con la intención de conocer gente y poder desarrollar
el trabajo.
En cuanto a pasar desapercibido, cuesta lo suyo. En una
Pagoda puede haber doscientos fieles, y yo era el único
con rasgos occidentales, que además llevaba una cámara.
Las primeras veces es complicado, porque tú eres
el protagonista y todos te miran, pero al tiempo ni se acuerdan
de ti. Lo mejor es saber cómo se comportan en sus
espacios para acomodarte a su ritmo y no meter la pata ni
hacerte notar.
Dices de tu obra “intento hacer partícipe a
todo aquel que vea mi trabajo de mi visión del mundo,
de mis emociones y, sobre todo, una manera de contarles
lo que pasa a su alrededor, muchas veces invisible por la
fugacidad del momento”. ¿Cómo ha influido
este trabajo en tu visión del mundo, tus emociones...
y tu manera de contar las cosas?
Bueno, cuando me refiero a 'mi visión del mundo'
lo que quiero decir es 'mi visión del tema que he
elegido para fotografiar'. El fotoperiodismo, al igual que
el periodismo en general, no es objetivo al cien por cien.
Queriendo o no te posicionas siempre a un lado de las historias.
Yo en este trabajo podría haber optado por la parte
más dura, buscar la prostitución asiática
en la ciudad o intentar denunciar las mafias de inmigración
ilegal, pero opté por un tipo de reportaje más
noble. Esto no quiere decir que ignore estas partes del
tema, me parecen importantes y si veo la ocasión
intentaré documentarlas, pero es importante que la
gente conozca que la inmigración no sólo son
pateras o guetos aislados, también hay personas que
enriquecen y mejoran la sociedad a la que son advenedizos.
En cuanto a mis emociones y manera de contar las cosas,
pues cada trabajo no hace más que enriquecerte. 'Asiatown
in Paris' es, hasta la fecha, mi reportaje más largo
y al que más tiempo he dedicado. Es evidente que
ha marcado un antes y un después en mi estilo gráfico
y narrativo.
Te consideras fotoperiodista... ¿qué opinión
te merece el fotoperiodismo en España? ¿Crees
que se profundiza suficientemente en los temas? ¿Los
medios de comunicación valoran ese esfuerzo, o sólo
buscan imágenes llamativas?
Sí, me considero fotoperiodista. Yo fotografío
con vista a publicar mis trabajos en revistas o libros,
contar situaciones e historias que me parecen interesantes
y que creo que a la gente también le pueden interesar.
Sobre si se profundiza, esto es cuestión de cada
fotógrafo, yo nunca quedo al cien por cien satisfecho
con los trabajos, siempre pienso que me falta algo o que
debería haber profundizado más, pero es inevitable
darle un fin al tema, revisar todo el material y editar
de forma que el volumen final tenga un significado y se
entienda lo que quieres contar.
En relación a los medios de comunicación creo
que la TV bien hecha, me refiero a los documentales serios,
pueden mostrar mucho mejor los trabajos, la edición
normalmente es del mismo realizador y se emite íntegro.
En un reportaje fotográfico, podemos profundizar
tanto o más que estos realizadores, pero las fotografías
que se publican nunca llegan al veinte por cien del trabajo
que has realizado, y tampoco editas tú las imágenes
que irán publicadas, con lo que muchas veces hay
una diferencia de lo que querías mostrar a lo que
se muestra.
¿Crees en la función social de la fotografía?
Por supuesto. Soy consciente que no se puede cambiar la
dinámica mundial por un trabajo o una foto, pero
estamos ahí, y eso cuenta.
En España... ¿a qué ciudades irías
y qué comunidades fotografiarías?
En España el grupo que más predomina es el
chino y el coreano, este último por lo que he estado
investigando es muy numeroso en las Islas Canarias. Pero
seguramente me centraré en las grandes ciudades como
Madrid, Barcelona y Valencia, aunque tal vez el trabajo
aquí me llevará a otros sitios más
pequeños, es lo que me está pasando en Italia,
las ciudades como Roma o Milán tienen una población
asiática importante, pero estoy fotografiando la
de Prato, que es muy numerosa y activa, lo que me permite
ir directamente al grano, ya que representa muy bien lo
que es una comunidad china en Europa.
En anteriores trabajos has fotografiado la vida de camioneros,
toreros... no es el mismo acercamiento a un camionero que
a un monje budista... ¿cómo te preparas para
ese cambio?
El modo de acercarte a los diferentes personajes te lo
pide el medio en el que se mueven. Hay un protocolo de comportamiento
que tienes que captar rápidamente, sobre todo en
el primer acercamiento. Es muy importante interesarte por
todo lo que hacen y fijarte en cualquier detalle que te
dé pistas para entablar una conversación.
32 fotografías de 'AsiaTown in Paris' van a ser expuestas
en las Galerías Fnac de toda España, pero...
¿concebiste el trabajo como una exposición
o como un reportaje periodístico?
Como un reportaje periodístico y siempre pensando
en publicarlo. Las exposiciones son importantes, ya que
las fotografías se ven a un tamaño mayor,
puedes controlar de primera mano todo el proceso y son más
llamativas para la gente, pero no es algo que me quite el
sueño. Yo prefiero ser lector que espectador de fotografía.
Al no tener un texto de apoyo... ¿Cómo has
editado tus fotos para la exposición? ¿Es
tu intención que a tu trabajo no le hagan falta palabras?
A cualquier edición me enfrento intentando
contar una historia, que se pueda entender todo el proceso
narrativo del reportaje, esto es lo que he hecho en esta
exposición. Sin embargo, se pueden ver distintas
ediciones de este trabajo. La agencia Nazca
Pictures, lo ha editado como una proyección audiovisual,
centrándose en el encadenado de imágenes por
color o por el formato de estas (horizontales o verticales),
me parece totalmente válido ya que no desvirtúa
la idea original de la serie.
En cuanto a las palabras, son importantes, sobre todo los
pies de foto en los medios gráficos. Es importante
explicar lo que sucede, dónde y cuando para que no
haya desvirtuación de la información en una
exposición prefiero que el espectador se monte su
película, ya que al haber mayor número de
fotos, ya le estas dando más pistas sobre la historia.
Has dicho en alguna ocasión
que el tema central de 'Asiatown in Paris' no tiene fin...
¿pero tú cuándo lo vas a considerar
tu trabajo terminado?
No tiene un fin previsto porque este tipo
de trabajos sobre comunidades inmigrantes está en
continuo cambio y es muy difícil plantarte en un
punto concreto. Lo importante es descubrir el núcleo
importante, y reconocer que siempre se mantendrá
con la misma estructura. Si los reconozco en todos los lugares
que visite y los consigo relacionar entre ellos, seguro
que el reportaje estará acabado, ya que todo lo que
pase alrededor podrá ser noticia, pero no cambiará
mucho la organización de estas comunidades.
Ana Bolívar / Clubcultura
Septiembre de 2004
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