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El ayuntamiento de A Coruña y el Círculo de Bellas Artes de
Madrid propusieron un recuerdo a la emigración gallega de los
años cincuenta a través del objetivo impertérrito de Manuel
Ferrol.
El
viaje incierto.
En 1957, Manuel Ferrol, por entonces un joven fotógrafo gallego
con incipiente interés por el documental recibe el encargo de
registrar el embarco de emigrantes gallegos hacia América,
el patrono es la Comisión Católica de la Emigración.
Ferrol elaboró un reportaje basado en la investigación de los
rostros alucinados de los que se marchan y de los gestos de
desolación de los que se quedan, en una estupenda serie que
cubre todos los preparativos de la salida del puerto de La
Coruña, las fotos de familia, las confesiones antes de la
partida, el embarque, la despedida... El resultado es el reportaje
"Emigración", que se exhibe estos días en el Círculo
de Bellas Artes de Madrid.
El
blanco y negro de Ferrol es riguroso en los sentimientos: las
fotos resultantes parecen retratos de pasaporte, y sólo se dulcifican
en la mirada de los niños que representan más allá de lo que
el desconcierto de los adultos, ecos en la mirada dulce de Doisneau
y a la vez el punto de vista distante de Virxilio Vieitez
o A. Martí Villardefrancos, que también retrató escenas
similares en el puerto de La Coruña. Las figuras demacradas,
alargadas y tristes de los viajeros, contrastan con las orgullosas
y uniformadas de los empleados de la aduana, los sacerdotes
y los oficiales del barco. Las dos caras de la moneda, en una
fotografía que es social sin quererlo, es emotiva siendo distante
y ejemplar siendo documental.
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