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La labor de
las casa de acogida empequeñece
ante la magnitud del problema.
Por ejemplo, dichos centros
no dan acogida nocturna, competencia
de los albergues y reformatorios
públicos. Su tarea
pedagógica y de refuerzo
escolar se circunscribe a
las mañanas o las tardes.
Las niñas reparten
su tiempo entre el centro
de acogida la escuela y la
casa. Todo el trabajo se puede
venir al traste si la familia
no colabora.
(©
texto: David Dusster/ foto:
Kim Manresa)
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