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"María
es un ejemplo de que la prostitución,
a veces es una forma de rebelión,
de trasgresión".Apunta
la pegadoga Dilma Felizardo.
Su genio y altivez le han
costado ya dos palizas callejeras,
la última de ellas
todavía reflejada en
un ojo amoratado.
(©
texto: David Dusster/ foto:
Kim Manresa)
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