ALICANTE: 'Los Dogones por los Dogones' Fnac Bulevard, del 20 de noviembre de 2003 al 7 de enero de 2004.
El descubrimiento de la fotografía digital por siete jóvenes de un pueblo Dogón. Exposición colectiva

En Malí, en los pueblos dogones construidos al pie de los acantilados del Bandiagara o en su cima, que domina la larga llanura que conduce hasta la frontera con Burkina Faso, Antonin Potoski prestó su cámara digital a siete aldeanos, dos chicas y cinco chicos entre las edades de 13 y 29 años, durante cinco semanas. En el momento en el que el 'País Dogon' está de moda por su turismo cultural, estas fotografías representan el primer testimonio, la primera descripción de este mundo por siete de sus jóvenes habitantes, escolares y paisanos, paisanos-escolares, hoy y por primera vez fotógrafos.

La primera fotografía dogon es digital

Durante cinco semanas, al mismo tiempo que desempeñaba mi trabajo de escribir en las aldeas de los acantilados del Bandigiagara en Malí, presté mi cámara digital a siete jóvenes Dogones, dos chicas y cinco chicos entre las edades de 13 y 29 años. Esta cámara básica, sin zoom ni posibilidad de reglajes, nos permitió ver cada noche en su pantalla las imágenes del día.

Los Dogones estaban solos cuando sacaban las fotos, salían todas las mañanas con la cámara y no volvían hasta la noche. Por la noche, yo hacía la selección, en medio de una decena de cabezas inclinadas sobre la pequeña pantalla, de las imágenes que íbamos a guardar o las que borrábamos para hacer sitio en los discos para las fotografías del día siguiente. A lo largo de esta selección, eliminando más de 9 de 10 imágenes mediocres, apareció una fotografía posada, encuadrada, reflexionada, casi una fotografía de 'fotógrafos'.

Estos jóvenes Dogones sólo tienen relación con la imagen a través de los 'restos' del turismo : las contadas revistas que han traido los turistas y con las cuales adornan las paredes de sus habitaciones, algunos libros etno-turísticos sobre ellos mismos, y la visión de los turistas tomando fotos de sus aldeas y de ellos mismos, una visión sin regreso puesto que ven a los turistas tomar las fotos pero nunca ven el resultado a menos que algún extranjero les mande los retratos como recuerdo de su estancia.

Los jóvenes Dogones tienen una actividad epistolar intensa. En seguida apuntan la dirección de los turistas que quieran cartearse con ellos o les ofrecen unos pequeños cuadernos que llevan su dirección y en los cuales han dibujado, según los modelos copiados sin cesar, las características emblemáticas de las aldeas dogons para el turismo: el baile de las máscaras, las máscaras diferentes, la togouna (cabaña), los graneros masculinos y femininos … Los siete fotógrafos entendieron perfectamente el objetivo de nuestra experiencia : salir del doble tópico de sus cuadernos de dibujo y desde un punto de vista fotográfico que hasta ahora sólo les había venido del exterior.

Del mundo Dogon, sólo se percibe las imágenes de los fotógrafos extranjeros, que no son de Malí, o de los fotógrafos malienses que vienen de la capital. Estas miradas exteriores siempre se fijan en los aspectos culturales y sociales ; festividades, arquitectura, trabajos, oficios, cultos, etc. En las imágenes de los Dogones, estos aspectos son secundarios, apenas evocadas : la especificidad de su cultura ya no es el sujeto sino la decoración de una descripción íntima, la primera adaptación del medio fotógrafo del cual son objeto de estudio desde la misión etnográfica llevada en 1931 por Marcel Griaule. A diferencia de la mayoría de los trabajos consagrados a los Dogones, adoptamos, sin preocuparnos por la información, a través de mis relatos de la vida cotidiana y a través de sus fotografías, el mismo tema de la cotidianidad.

Dejar a los Dogones seleccionar las imágenes ellos mismos les habría devuelto al objeto de estudio de que son desde hace setenta años porque las imágenes habrían perdido su fuerza estética en beneficio de una experencia de interés sociológico, los jóvenes aldeanos hubieran elegido las imágenes por los sitios o los seres que están representados allí. La idea de detener la realidad se aleja mucho de su mirada. La técnica fotográfica que les ha permitido realizar este acto, mis conocimientos de su mundo, mi deseo de ver las imágenes que reflejan la vida que compartimos y mi libertad total de elección nos ha permitido hacer existir, a través de los miles de imágenes desencadenadas, detenidas y perdidas en el acto, la primera descripción interior de su mundo.

He trabajado muchas veces de la misma manera (crítica y después la selección) en la capital maliense, Bamako, con los jóvenes fotógrafos aficionados. Pero los trabajos obtenidos siempre se han apoyado en el azar y nunca han alcanzado tanta precisión ni tanta seriedad. ¿Por qué ?

Con excepción de la presencia en las aldeas de la publicidad y de la televisión que, al nivel del desarrollo que tienen en Malí, sin orientación estética precisa, perturban más que influencian, los jóvenes Dogones difieren de los jóvenes ciudadanos malienses porque sólo tienen relación con la pose al practicar en las aldeas durante las fiestas, heredada de los estudios que han introducido la fotografía en África con el retrato en los tiempos coloniales. En cambio, lejos de las poses fútiles que toman los ciudadanos, los jóvenes aldeanos están acostumbrados a las labores duras que permiten su supervivencia en un entorno semi-desértico y que siempre se llevan a cabo conscientemente. Este trabajo fotográfico se ha emprendido con la misma seriedad y la misma delicadeza que una tarea cotidiana.

En el momento en el que el 'País Dogon' está de moda por su turismo cultural, estas fotografías constituyen el primer testimonio, la primera descripción de este mundo por siete de sus jóvenes habitantes, escolares y paisanos, paisanos-escolares, hoy y por primera vez fotógrafos.

Antonin Potoski