BARCELONA: 'Metáforas iraníes' Fnac Triangle, hasta el 31 de agosto
Fotografías de Seifollah Samadian

La primera vez que fui a Irán, sólo llevaba conmigo cuatro fotografías que había descubierto en la revista coreana 'Photographers', en el número especial dedicado a la fotografía iraní. Eran fotografías de Seifollah Samadian. No es que las demás imágenes no fueran interesantes, pero éstas desprendían algo especial, como una atmósfera entre la fantasía y la realidad. Irán, tal como solemos imaginarlo, no estaba del todo ausente, pero sí envuelto por un velo de poesía, de humor y de ternura que se aleja totalmente de las imágenes de violencia y de los estereotipos al uso sobre el Islam. Quería encontrarme con Samadian, aún sabiendo que corría el riesgo de sufrir una decepción al ver el resto de su trabajo o, incluso, al personaje en sí mismo. No podía refrenar ese deseo.

Todo el mundo me hablaba de él como director y redactor de la revista 'Tassvir', pero nadie mencionaba su trabajo fotográfico. A tan solo dos días de mi regreso, cuando ya pensaba que no podría conocerle, me llamó por teléfono y me preguntó tajante: "¿En qué puedo ayudarle?" Le expliqué mis motivos y me concedió una cita. En su despacho sólo había fotografías de otros fotógrafos. Toda la redacción era un enorme expositor empapelado con los trabajos de artistas internacionales. Cuando le pedí que me dejara ver su trabajo me dijo que primero observara el de los demás artistas y que contactara después con él si todavía estaba interesada. Acababa de pasar cuatro horas con él pero no me había mostrado ni una sola foto suya. Le volví a llamar y quedamos en vernos unas horas antes de mi partida. De nuevo, siguió comentándome la obra de los demás sin mencionar la suya. Esta vez me pidió que le escribiera una carta a mi regreso a París. Era un hombre carismático y lleno de encanto ¿pero por qué me escondía sus fotografías? Empezaba a preguntármelo.

Unos días más tarde, recibí por correo un paquete con cuarenta de sus fotos cuidadosamente escogidas y fotocopiadas. Hice bien en fiarme de mi instinto. Eran tan sorprendentes como las que me habían impulsado a contactar con él.

La visión onírica de lo cotidiano estaba presente. Todos los acontecimientos ocurridos en Irán en los últimos veinte años aparecían filtrados a través de su mirada: los enfrentamientos de la Revolución, la violencia de la guerra, la muerte, el duelo, las frustraciones, pero también las alegrías de la vida cotidiana, los pequeños sucesos, los rituales.

A través de las turbulencias acaecidas en ese país, Samadian resalta la condición humana. Descubre al ser humano ahogado en la masa y le otorga una fuerza que sobrepasa ampliamente el acontecimiento, transformándolo en imágenes metafóricas. Situaciones paradoxales a menudo entre lo onírico y lo absurdo rodean esta humanidad. En lugar de una visión de los interiores del país, descubrí el alma de sus habitantes.

El contraste en las imágenes revelaba la intensidad de las experiencias vividas por este hombre y la de los personajes que su cámara enfocaba. También hallé en su trabajo la belleza del encuadre y la composición que ya me había impresionado en el cine iraní.

Más tarde supe que Samadian filmaba y tomaba fotografías de forma compulsiva desde hacía 25 años, pero nunca se había detenido para mostrarlas. Su mirada se encargaba de dejar constancia de una nueva historia sobre Irán, al margen de la historia oficial iraní y de las imágenes transmitidas por occidente. Unas memorias que, entre la poesía y el humor, muestran con respeto los rituales y las paradojas de la vida cotidiana en Irán.

Michket Krifa, directora y coordinadora de exposiciones y manifestaciones culturales.

 

Calendario de la exposición

  • Fnac Triangle (Barcelona), hasta el 31 de agosto
  • Fnac San Agustín (Valencia), del 5 de septiembre al 31 de octubre

 

 

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