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BAJO EL VIENTO DEL
ARTE SUCIO. Mario del Curto. BARCELONA.
FNAC TRIANGLE (Plaza de Catalunya, 4)
Del 1 de junio al 4 de agosto.
Por lo general la obra queda
y el camino desaparece. A veces es una lástima,
especialmente en el caso del Arte Bruto
o 'arte irregular', de estas creaciones
'no destacadas' según una expresión de Antonin
Artaud. Las obras del Arte Bruto están,
por definición, despegadas del arte legítimo,
y son incluso huérfanas, ya que son indemnes
a las influencias surgidas de los museos,
de las galerías, y de la variante mundana
del kitsch que llamamos el 'buen gusto'.
Sin embargo es un tipo de arte especialmente
apegado a su autor, a un ámbito 'plebeyo',
rural o hiperindividualista, a valores anacrónicos
o autísticos, a prácticas caducas o insólitas,
y en definitiva a un contexto singular situado
en la antípoda del dominio estético consagrado.
Se trata de un arte que no nació del arte
y cuyos orígenes, lógicamente, nos intrigan.
Es también un arte que no resulta práctico
para el 'arte', sino más bien a una eficacia
mágica, tutelar, mitológica, un arte reactivador
de unas disposiciones psíquicas y simbólicas
que jamás han sido totalmente rechazadas.
Es un arte que posee como esencia su propia
génesis.
Todo ello convierte la obra de Mario del
Curto en un trabajo particularmente valioso
y emocionante. Es mucho más que un trabajo
puramente documental. Su objetivo no tiene
nada que ver con la objetividad fotográfica,
suponiendo que este término tenga todavía
algún sentido. Generalmente, basta con que
una cámara entre en acción para suscitar
a su alrededor comportamientos de inhibición
o exhibición: adultera aquello que mira
por el simple echo de capturarlo.
La fotografía no es la verdad, pero casi
siempre es la constatación de su evasión.
Es necesario ser la excepción a esta regla
para merecer el nombre de fotógrafo. Mario
del Curto puede vanagloriarse de utilizar
su cámara como un auténtico medio de comunicación,
sobretodo y en primer lugar con aquellos
a quien fotografía. Sus imágenes no surgen
del voyeurismo ni del esteticismo, sino
de una relación humana delicada que ha necesitado
tacto, paciencia, humor, simpatía y respeto
-disposiciones muy difíciles de reunir-.
Estos anarquistas del arte son muy reacios
ante cualquier maniobra de promoción artística;
sin embargo han reaccionado ante la solicitud
y la curiosidad amistosa del fotógrafo expresando
mediante su comportamiento, su mirada, su
orgullo de creadores, en ocasiones su actitud
desafiante, aquello que nunca hubieran dejado
translucir 'al natural'. Sin dejarse llevar
por lo meramente pintoresco, Mario del Curto
a conseguido aplicar, mediante su práctica
y lenguaje específicos de fotógrafo, esa
premisa del pintor: no reproducir lo visible,
sino hacer visible.
Michel
Thévoz. Conservador de
la colección de Art Brut, de Lausana Un
libro 'Les clandestins - Sous le vent de
l'Art Brut' editado por la Collection de
l'Art Brut , acompaña la exposición.
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