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MADRID. FNAC CALLAO (Preciados, 28) Del 16
de mayo al 28 de julio.
Comprometida con la difusión
de la fotografía a través de una red internacional
de más de cien Galeries photo, la Fnac decidió
desde el año 2000 participar en el Premio
Niépce y convertirse así en socio de "Gens
d'Images", que cada año concede dicho Premio,
creado en 1955.
Ya se trate de centros históricos o de periferias
urbanas, de lugares industriales o de casas
particulares, estas 45 fotografías presentan
una visión singular de la ciudad y de sus
diferentes espacios. Amén de estas "arqueologías
urbanas", que equiparan la ciudad a un organismo
vivo en constante mutación, Stéphane Couturier
presenta una serie sobre las fábricas Renault
en la île Seguin tomadas en 2003 justo antes
del comienzo de su derribo. Finalmente,
nos presenta una parte de sus investigaciones
sobre la noción de "ciudad genérica" a través
de fotografías sobre la ciudad de Seúl.
La continuidad del lenguaje fotográfico
pone de relieve, de manera general, la frontalidad,
la mutación, el fragmento y la densificación
de la información. Aun teniendo una fuerte
base documental, lo que interesa a Stéphane
Couturier es producir una imagen ambigua
que queda como a la espera de la interpretación
que luego aportará el espectador. En esta
línea, la idea es situar el presente trabajo
en el cruce de diferentes lecturas, ya sean
de carácter documental, plástico, urbanístico
o sociológico.
Sin duda, con la que más afinidades tiene
la fotografía es con la arquitectura. Desde
sus orígenes, el acto fotográfico encontró
en el espacio arquitectónico las concomitancias
más intimas por sus elementos fundamentales,
como son el marco, la composición, la luz,
la profundidad de campo, la distancia, etc.
Las imágenes de Stéphane Couturier parten
de la realidad física de las ciudades en
transformación, que él llama sus "arqueologías
urbanas". De Berlín, o París hasta Seúl,
de las obras de restauración hasta los edificios
postmodernos de las afueras de las ciudades,
pasando por las casas californianas unifamiliares,
pequeños principados insulares, el mundo
urbano se considera aquí desde una óptica
que asocia la fotografía y la arquitectura
a la sociología, al documental, a las artes
plásticas y al urbanismo.
Todo empezó a principios de los años 90.
Después de haber trabajado con los arquitectos
Jean Nouvel, Christian de Portzampac y Henri
Ciriani, Stéphane Couturier abandona el
concepto de la fotografía como medio transparente
totalmente dedicado a la arquitectura. Ya
no se preocupa de la profundidad de campo
y prefiere la frontalidad que permite los
colores lisos, las yuxtaposiciones de planos
geométricos, las correspondencias de colores.
De esta forma, la mirada se deja llevar
por el laberinto de las líneas, de las formas
y de las materias, que desvelan tras los
signos conocidos figuras nuevas que significan
otras cosas. Encerrados en sí mismos, sin
otra identidad que su propia existencia,
los lugares reflejados por Stéphane Couturier
llevan su historia grabada en la textura
de los materiales, el polvo de los colores
que parecen tender puentes entre el pasado,
el presente y el futuro.
Las torres-monumento erigidas
alrededor de Seúl, destinadas a una población
de altos ejecutivos, forman los contornos
de una ciudad genérica, donde la uniformidad
aparente proviene de ínfimas variaciones
de colores y formas.
La ambigüedad de estas imágenes, entre caos
y ordenamiento, abandono y neutralidad,
se ve reforzada por la práctica invisibilidad
de lo humano, que queda reducido a uno de
los elementos de la transformación de la
urbe. Vértigo. ¿Realidad o ficción? ¿Dónde
nos encontramos? ¿Quién vive allí? ¿No son
estos lugares entre dos aguas, finalmente,
más que pura quimera?
Jeanne Fouchet,
periodista
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